Los depósitos de proteínas en la retina podrían ser clave para detectar precozmente Alzheimer

Dado que la retina y el cerebro tienen el mismo origen embrionario y comparten vascularización, la retina pude ser considerada como una extensión directa del encéfalo, y por tanto, con potencial para reflejar fielmente las enfermedades del sistema nervioso central pero con la ventaja importante de ser de fácil acceso para la visualización directa.

Estudios clínicos y moleculares realizados en los últimos años sugieren que los procesos degenerativos en los pacientes con EA comienzan años antes de que se manifiesten los primeros síntomas. Varios ensayos clínicos apoyan la idea de que es en esta fase inicial de la enfermedad cuando existe una oportunidad de instaurar un tratamiento eficaz que retrase la progresión del deterioro cognitivo, de ahí la importancia de un diagnóstico precoz.

Precisamente debido a la necesidad de ensayar tratamientos para esta patología en fases muy incipientes, el diagnóstico definitivo precoz de la EA se ha convertido en uno de los principales focos de investigación en el campo de las enfermedades neurodegenerativas.

Representación de la proteína ß-amiloide

Es en este estadio donde el estudio de la retina podría ayudarnos a realizar un diagnóstico precoz.

La enfermedad de Alzheimer (EA) es la patología neurodegenerativa más frecuente en los países occidentales, con una prevalencia de hasta el 42% en las personas mayores de 85 años. La EA constituye un problema social y sanitario de primer orden por su prevalencia creciente asociada fundamentalmente al envejecimiento de la población y por la ausencia de un tratamiento eficaz que frene la progresión de la enfermedad.

A pesar de los avances experimentados en los últimos años en el campo de las neurociencias, la etiología de la EA es todavía desconocida. Lo más característico son los depósitos de proteínas característicos de la enfermedad: placas de ß-amiloide. La acumulación anormal de estas proteínas se ha relacionado con la pérdida neuronal, lo que clínicamente se manifiesta como deterioro cognitivo.

El estudio de la retina en el diagnóstico de la enfermedad de Alzheimer y otras enfermedades neurodegenerativas.

A día de hoy, para el diagnóstico definitivo de EA, sigue siendo necesario la realización de un estudio anatomopatológico que confirme la presencia de los hallazgos característicos de la enfermedad. Este tipo de estudio exige la realización de biopsias cerebrales, es por tanto invasivo y resulta inadecuado en la práctica hospitalaria tanto para la “detección precoz” como para cuantificar el “grado de neurodegeneración”, donde es muy importante que las pruebas sean sencillas e inocuas.

Múltiples alteraciones visuales se han descrito en la EA. Muchos de estos hallazgos son inespecíficos; sin embargo:

La presencia en la retina de depósitos de ß-amiloide son similares a los descritos en el cerebro de los pacientes con EA.

Comparativa entre un cerebro sano y uno con la enfermedad de AlzheimerEstudios confirmaron que el componente proteico principal de las drusas blandas de la retina es el ß-amiloide, lo que sugiere que la detección y caracterización de dichas estructuras retinianas podría emplearse como determinación indirecta “in vivo” de la presencia de depósitos de ß-amiloide. En conjunto, estos hallazgos apoyan que la identificación de placas de ß-amiloide en retina de los pacientes con EA puede resultar un marcador muy prometedor para el diagnóstico precoz y más específico que el resto de alteraciones visuales descritas previamente.

En resumen, la detección de depósitos de ß-amiloide podría aumentar la precocidad del diagnóstico y el conocimiento del daño cerebral de la EA, generando beneficios para el paciente a varios niveles: médico, personal y social. Desde el punto de vista médico, abordar la enfermedad precozmente facilita el manejo clínico, al poder adelantarse a la aparición de los síntomas. A su vez, el desarrollo de biomarcadores cuantificables de neurodegeneración no invasivos permitirá realizar estudios seriados que mejoren nuestro conocimiento de la biología de la EA y además sean útiles para la monitorización de la eficacia en ensayos clínicos de fármacos modificadores del curso evolutivo de la enfermedad en fases lo más iniciales posibles.

Prof. José María Ruiz Moreno

Nuevo centro

MIRASIERRA

mirasierra

Pida cita ahora