Enfermedades en los ojos: prevención no es lo mismo que detección precoz

A menudo confundimos la prevención con la detección precoz, pero llevar una vida saludable, una dieta equilibrada y hacer ejercicio no nos ayuda a detectar si estamos desarrollando algún tipo de enfermedad de los ojos. Esta confusión ocurre a menudo con enfermedades congénitas o con un fuerte componente hereditario, como el queratocono, con aquellas que gracias a hábitos sanos, como la dieta o ejercicio físico, conseguimos retrasar su aparición, como la retinopatía diabética. La prevención debe ir acompañada siempre de los queques necesarios para una detección precoz.

Parte del trabajo de prevención de enfermedades de los ojos consiste en llevar una dieta equilibrada y saludable.

La prevención es el conjunto de medidas que tomamos para que por ejemplo, una patología ocular, no ocurra. De esta manera hacemos uso de los recursos a nuestro alcance para que nuestra vista se mantenga siempre saludable. Algunos de los consejos más comunes que podemos tener en cuenta son la protección de los ojos con gafas de sol que tengan los filtros adecuados, el introducir de forma regular en nuestra dieta el salmón, el brócoli, la zanahoria y otros alimentos cuyo aporte vitamínico sea especialmente recomendado para la salud ocular, el control de los niveles glucémicos en el caso de los enfermos de diabetes, o simplemente el dejar de fumar.

Más de la mitad de las personas que se quedan ciegas en España como consecuencia de la diabetes, se estima que nunca habían acudido a hacerse un examen oftalmológico.

Sin embargo, la detección precoz es algo completamente diferente. Se trata de poner en marcha los mecanismos necesarios para diagnosticar una patología en sus estadio más prematuro, cuando aún no da síntomas. O incluso analizar los factores de riesgo que, de no controlarse, podrían desembocar en una enfermedad. Así ocurre con el glaucoma, una de las principales causas de ceguera, y que comúnmente se llama ‘la ceguera silenciosa’. La persona comienza a ver mal, perdiendo la visión periférica cuando el nervio óptico ya está dañado, y no es posible recuperarlo. Por eso comienza a tratarse controlando uno de los proncipales factores de riesgo; la presión intraocular.

Un diagnóstico precoz es la base de un tratamiento eficaz y de éxito.Otro ejemplo que podemos usar para diferenciar entre prevención y detección precoz sería la retinopatía diabética. Esta enfermedad de la retina afecta a un elevado porcentaje de personas diabéticas, y para prevenirla se recomienda un adecuado control de la glucemia o nivel de azúcar en sangre, tratamiento de la tensión arterial y de la alteración de las grasas. Mientras que la detección precoz consiste en un regular y periódico control del estado de la retina mediante revisiones oftalmológicas en profundidad, ya que las primeras fases de esta enfermedad en concreto no producen síntomas.

Por muy previsores y diligentes que seamos al llevar hábitos de vida saludables, debemos acudir a revisiones periódicas de los ojos, que van mucho más allá de una graduación del defecto de refracción, ya que enfermedades oculares graves no presentan síntomas hasta que el daño en la visión es irreparable.

En el caso de los niños, el detectar y poder tratar a tiempo defectos de visión impedirá que tengan secuelas de por vida.

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