Es la palabra médica que describe la oscilación rítmica de los ojos.
Existen distintas manifestaciones de este movimiento que entran dentro de la normalidad y no llegan a ser patológicas. Por ejemplo, el movimiento de los ojos de alguien que mira a través de la ventanilla de un tren, coche o similar.
Alrededor del 10 por ciento de personas sanas pueden realizar este tipo de movimiento ocular de una forma voluntaria, pero son en las formas involuntarias de nistagmus las que resultan imposibles, o al menos muy difíciles de detener. Se trata de un nistagmus anormal.
Tradicionalmente el nistagmus se ha clasificado en dos categorías:
No existe una línea definida que divida estos dos tipos.
El nistagmus adquirido puede aparecer a partir de los seis meses de edad, originados por diversos problemas visuales o neurológicos. El congénito aparece normalmente en los primeros seis meses de edad, y suele ser resultado de un problema visual congénito. En ocasiones puede ir acompañado de estrabismo.
Nistagmus congénito. Significa que esta patología está presente desde el nacimiento. Aunque a veces ocurre que los síntomas aparecen durante los primeros tres o cuatro meses de vida y, en ocasiones, incluso más tarde.
En principio existen diversas causas, pero dos de ellas son las más frecuentes:
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