Todo lo que debes saber ante una urgencia oftalmológica

urgencias oftalmologicas

Hay signos y síntomas que tienes que tener en cuenta para saber reaccionar ante una urgencia oftalmológica. Entre ellas se encuentran: disminución de agudeza visual brusca o repentina, incluso parcial, visión doble, traumatismos, dolor ocular u ojo rojo.

En función de la gravedad de la urgencia, debemos actuar con mayor o menor rapidez.

 

1. Atención extremadamente urgente

Existen al menos dos situaciones que requieren intervención terapéutica inmediata:

Causticaciones (quemaduras producidas por productos químicos): Ante el vertido en la superficie ocular de productos químicos, lo primero debemos hacer, es realizar un lavado intenso durante al menos 10 min con suero fisiológico y si no se dispone de él, con agua. El saber qué producto ha entrado en contacto con el ojo nos ayuda a diferenciar la gravedad:

  • Los productos ácidos son menos graves, ya que producen cicatrices rápidamente, impidiendo así la penetración del producto en profundidad.
  • Los productos base (como lejías, cal, limpiadores) son más graves porque se disuelven en los tejidos y van penetrando sin prácticamente resistencia hacia el interior del globo ocular. Las secuelas suelen ser en forma de adherencias conjuntivales, palpebrales o leucoma.

Oclusión central arterial: Ante la pérdida total o parcial de visión, que puede durar unos segundos o minutos. Puede tener relación con coágulos a nivel cerebral y se le ha de dar gran importancia en el caso de presentar además diabetes, problemas cardiacos o hipertensión, que tienen mayor riesgo. Incluso puede estar enmascarando patologías vasculares o indicar que hay mayor riesgo de infarto cerebral.

Traumatismos: En este caso la gravedad del proceso dependerá de si la lesión es perforante o no. Aquellas que son lacerantes o no perforantes, aunque presenten dolor, no tiene por qué implicar la misma gravedad:

  • Perforaciones superficiales (rama de un árbol, papel, uñas, lesión por lente de contacto): en este caso dependiendo del espesor de la córnea afectada puede dejar cicatriz e implicar pérdida de calidad de visión por alteración de la córnea.
  • Perforaciones profundas: producidas por objetos punzantes que requieren tratamiento quirúrgico.
  • Cuerpos extraños “clavados” en la superficie, mayor prioridad en aquellos que tengan propiedades corrosivas y cuidado en aquellos de origen vegetal por la mayor frecuencia de infección por hongos.

2. Atención urgente

Una atención temprana previene complicaciones que en el peor de los casos puede derivar en la pérdida de visión.

  • Aumento de moscas volantes (miodesopsias) y destellos (fotopsias), que pueden estar avisando de un desprendimiento de retina. Se aprecian abundantes manchas negras en el campo de visión y deslumbramientos continuos, y a veces se acompaña de la sensación de que hay una cortina en algún lado del campo visual. La presencia de alguna mosca volante y destellos puede significar un desprendimiento de vítreo, que no es tan urgente, pero se recomienda una revisión de forma preferente ante el riesgo de que este desprendimiento del vítreo provoque un desgarro de retina que a la larga derive en un desprendimiento de retina. Afortunadamente el 95% de los pacientes con visión de moscas no tienen ni agujeros en la retina ni desprendimiento de retina.
  • Dolor ocular repentino: por ejemplo el glaucoma de ángulo cerrado suele presentar dolor intenso, pupila con dilatación media y estar acompañado o no de ojo muy rojo, náuseas y vómitos. Un tratamiento inmediato ayuda a prevenir afecciones en nervio óptico irreversibles.
  • Endoftalmitis o infección interna del globo ocular como complicación de traumatismos, cirugías o erosiones, siendo de mayor riesgo personas con afecciones del sistema inmune. Es un proceso grave que puede llevar a la pérdida de visión total. Atención a una pérdida progresiva de visión, dolor, edema y sensibilidad a la luz especialmente en los primeros días tras una cirugía.

3. Atención que puede demorarse un par de días

ojo rojo

Ojo rojo: es el signo más común que comparten una gran mayoría de afecciones oculares pero no todas igual de importantes. Una primera diferenciación que ha de hacerse es si presenta dolor o no:

  • Ojo rojo no doloroso: en función de la intensidad de rojo podrá llamar más la atención o menos, pudiendo asociarse a:
  1. Sequedad ocular en condiciones de ambientes más extremos (tanto de frio como ante las calefacciones) uso de ordenadores…etc.
  2. Conjuntivitis alérgicas, bacterianas (mucopurulentas), virales agudas o traumáticas.
  3. Hiposfagma: en el 99% casos se trata de hemorragias subconjuntivales. Si se repite en consecutivas ocasiones buscar causa sistémica. No requiere tratamiento, y no está asociado a tensión ocular alta y si a tensión arterial sistémica elevada.
  • Ojo rojo doloroso: podemos estar hablando de varias causas:
  1. Bilateral: conjuntivitis aguda, con secreción mucopurulenta o mucosa.
  2. Ulceras corneales bacterianas (por cuerpo extraño, heridas corneales o uso de lentes de contacto), con dolor ocular intenso.
  3. Uveítis que puede diferenciarse si afecta a la parte anterior o posterior. Los casos de atención urgente presentan dolor intenso, pérdida de visión, fotofobia, enrojecimiento, miosis, además de solo apreciable en lámpara de hendidura, turbidez en el humor acuoso. Son especialmente vulnerables los pacientes con enfermedades autoinmunes.
  4. Queratitis o inflamación de la cornea: presenta dolor, fotofobia, hiperemia e incluso pérdida de visión. Puede ser de origen infeccioso, traumático, químico o por exposición al sol, viento. El ojo seco también puede originar una queratitis seca. Algunas queratitis fundamentalmente infecciosas deben tratarse de forma rápida ya que esta afección puede derivar en los casos más extremos en trasplante de córnea.
  5. Diplopía o visión doble, relacionado con un traumatismo, problema neurológico o muscular.

Consejos

  • La necesidad de protección de nuestros ojos tanto del viento, aire y luz, sobre todo en condiciones adversas o situaciones de posible riesgo.
  • Una buena historia clínica va a suponer el 80% de un tratamiento eficaz, ya que muchas enfermedades sistémicas o vasculares están relacionadas con algunas patologías oculares.
  • Ante el contacto con un producto abrasivo tipo químico, no utilizar agua ante la duda de si es un ácido o una base, por la reacción que podemos provocar. Tratar solo con suero fisiológico en abundancia, o con agua abundante.
  • Ante la sospecha de una perforación ocular, no presionar el globo ocular o párpados y evitar maniobras de Valsalva o esfuerzos.
  • Ante el impacto de un cuerpo extraño, evitar frotarse el ojo e hidratar con lágrimas artíficiales.
  • La presión intraocular alta no da síntomas (excepto glaucoma de ángulo cerrado). Un valor alto de tensión ocular ha de ser contrastado con diferentes pruebas, y la presión por aire que se realizan en las ópticas no tiene porque ser siempre una cifra real.
  • Aunque no haya síntomas, es necesario dar mucha importancia a las exploraciones periódicas oftalmológicas que ayuden a prevenir y diagnosticar afecciones oculares que no dan síntomas.

 

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