Alergias oculares

Con la llegada de la primavera, más de ocho millones de españoles padecerán algún tipo de reacción alérgica y, en la mayor parte de los casos, los ojos sufrirán conjuntivitis o inflamaciones, con lagrimeo, picor o enrojecimiento; que si no se tratan a tiempo pueden llegar a afectar a la córnea.

La alergia es una respuesta exagerada del organismo ante el contacto con determinadas sustancias. En primavera, es el polen el factor clave de esta hipersensibilidad, pero pueden aparecer debido a los ácaros, hongos, algunos medicamentos, alimentos y animales. Las más modernas alergias pueden estar provocadas incluso por determinados perfumes, contaminantes o el propio papel moneda.

Uno de los órganos más afectados por los fenómenos alérgicos son los ojos. Una reacción puede afectar a un ojo o a ambos, causando enrojecimiento y sensación de picor bajo los párpados. Los síntomas también pueden incluir lagrimeo, hinchazón, sensación de arenilla, sensibilidad a la luz (fotofobia) y sensación de que los párpados están pegados al despertarse por la mañana.

La forma más frecuente y leve de reacción alérgica es la conjuntivitis, que se asocia con rinitis. Para su correcto tratamiento es necesaria la identificación de los alergenos responsables de la reacción, después la aplicación de medidas para evitar la exposición a estas sustancias y la utilización de medicamentos para reducir los síntomas o prevenir la recurrencia.

Por todo ello, se precisa la realización de un examen ocular por parte de un oftalmólogo junto con un alergólogo para que orienten a la persona que padece alergia ocular sobre el diagnóstico y el mejor enfoque terapéutico de su caso. Pero nunca se automedique, ya que algunos colirios poseen sustancias que están contraindicadas en pacientes diabéticos, en niños, en personas con el sistema inmune deteriorado, etc. e incluso poseen corticoides o efedrina.

Consejos para reducir sus síntomas

En casa, es importante evitar el polvo, y se aconseja, en vez de barrer, aspirar las habitaciones o pasar un trapo húmedo. Por ello, es preferible no tener alfombras, cortinas pesadas, almohadones de plumas, juguetes de lana o peluches, o paredes enteladas o empapeladas, ya que acumulan más el polvo.

En el dormitorio, hay que lavar las sábanas al menos una vez por semana y a altas temperaturas (>60°C). También es necesario airear la cama todos los días y no sacudir el colchón, mejor aspirarlo. Asimismo, habría que envolver las almohadas y el colchón con una funda impermeable a los ácaros. Por otro lado, la ropa debería guardarse en bolsas de plástico cuando no se utiliza, además de aspirar los armarios regularmente y dejar la ropa dentro de ellos.

Respecto a animales y plantas, se debe evitar el contacto con gatos, perros, aves y caballos, y tampoco hay tener plantas con flores dentro de la casa.

De viaje, se aconseja ir mejor a la montaña, a ser posible a más de 1.000 metros de altura o a zonas costeras de escasa vegetación. Evite viajar en primavera y otoño, y no salga al aire libre los días de viento. En caso de hacerlo, utilice gafas protectoras. Y cuando vaya en un medio de transporte, que no le dé el aire directamente en la cara.

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