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Alimentación para retrasar la aparición de las cataratas

alimentación para retrasar las cataratas

Las cataratas son una enfermedad visual ligada el envejecimiento, de tal forma que nadie se librará de sufrirlas antes o después a medida que vaya cumpliendo años. Se trata, además, de uno de los problemas más frecuentes de salud general y de visión en particular en las sociedades desarrolladas, dado el ritmo al que está envejeciendo la población.

Las cataratas van empeorando la visión de quien las sufre de manera paulatina debido a la pérdida de transparencia del cristalino, una lente natural que tiene el ojo para enfocar los objetos correctamente y que hace posible que veamos todo lo que nos rodea de manera nítida. La única manera de eliminarlas es pasar por quirófano y no existen gafas, lentillas, medicamentos o gotas que puedan reemplazar a la cirugía de cataratas.

 

¿Se pueden prevenir las cataratas?

Realmente, no. Sin embargo, el hecho de que las cataratas sean una enfermedad visual asociada al envejecimiento, no quiere decir que no haya pautas para evitar que aparezcan de manera prematura. La mayoría de estas pautas están ligadas a la protección de los ojos frente a los efectos nocivos de la radiación solar y a un estilo de vida saludable caracterizada, fundamentalmente, por la práctica de ejercicio regular, el abandono del tabaco y una alimentación saludable.

De esta forma, aunque no existe una alimentación capaz de impedir la aparición de las cataratas sí existen pautas nutricionales que pueden retrasar su aparición, tal y como demuestran varios trabajos científicos.

Uno de ellos, publicado en Archives of Ophthalmology hace algunos años por investigadores de la Universidad de Wisconsin (EEUU) demostró que una alimentación rica en vitaminas y minerales lograba un efecto positivo a la hora de retrasar el envejecimiento del cristalino.

En este trabajo participaron más de 1.800 mujeres con edades comprendidas entre los 50 y los 79 años residentes en varias ciudades estadounidenses (Iowa, Wisconsin y Oregón). Los responsables del trabajo llevaron a cabo un exhaustivo seguimiento de sus hábitos nutricionales de todas las mujeres de la muestra, atendiendo especialmente a la ingesta de alimentos ricos en luteína y zeaxantina, dos micronutrientes que han demostrado sus beneficios a la hora de proteger la salud ocular.

La luteína y la zeaxantina forman parte de un grupo de antioxidantes denominados carotenoides. Son precursores de la vitamina A, fundamental también en la salud visual, y son los responsables de dar a frutas y verduras su característico color rojo, anaranjado o amarillo. También se encuentran en otros alimentos como la yema de huevo o las algas.

Los resultados de este trabajo indican que las dietas ricas en fruta, verdura, cereales, pescado, huevo, carne magra y lácteos, además de reducidas en grasas saturadas y sal están estrechamente ligadas a un claro retraso en la aparición de cataratas nucleares en la población estudiada. Y no solo eso; la alimentación era el factor modificable que más relevancia tenía a la hora de frenar la pérdida de transparencia del cristalino.

A lo largo de estos últimos años, y de manera periódica, otras investigaciones han llegado a conclusiones similares acerca de la influencia de la alimentación en el desarrollo de cataratas.  Una de las más recientes es un metaanálisis de 20 trabajos sobre la relación de la alimentación y las cataratas y ha sido publicada en la revista American Journal of Clinical Nutrition por científicos chinos.

Esta investigación concluye que, efectivamente, las dietas ricas en ciertas vitaminas y carotenoides están relacionadas con una progresión más lenta de las cataratas asociadas al envejecimiento.

 

Alimentación para retrasar las cataratas

La Dieta Mediterránea ha resultado ser la mejor aliada de nuestra vista no solo para retrasar la aparición de las cataratas, sino para prevenir patologías más graves, tales como la Degeneración Macular Asociada a la Edad (DMAE), una de las cuatro causas principales de ceguera en el mundo desarrollado que afecta fundamentalmente a la visión central y que también está muy ligada al envejecimiento.

Las pautas nutricionales más relevantes para cuidar nuestra visión son:

Reducir el consumo de grasas saturadas

Las grasas saturadas procedentes de carne roja, alimentos de origen animal y carnes procesadas. En su lugar, optar por carnes magras y reducir al máximo el consumo de los derivados cárnicos ultraprocesados (mantequilla, nata, embutidos…). El exceso de grasa saturada perjudica el funcionamiento de todas las estructuras del ojo, no solo el del cristalino.

Consumir pescado tres o cuatro veces por semana

El alto contenido en omega 3 del pescado azul (caballa, sardinas, salmón, boquerones, anchoas…) lo hace especialmente interesante a la hora de cuidar nuestra vista. Concretamente, su potente efecto antioxidante hace de estos ácidos grasos un excelente aliado para evitar el envejecimiento de la lente ocular y, por lo tanto, juegan un papel importante en retrasar la aparición de las cataratas.

Por su parte, el marisco de colores vivos como mejillones, gambas o langostinos tienen un alto contenido en zinc, un oligoelemento esencial para la salud de nuestra visión que encontramos, además, en levaduras, semillas, nueces y cereales integrales.

Decir que sí al huevo

Durante años fue un alimento demonizado por la cantidad de colesterol que contiene la yema. No obstante, las investigaciones han ido matizando esta idea hasta el punto de que los especialistas apuntan que las personas sanas pueden tomar incluso un huevo diario si así lo quieren; siempre que el resto de la alimentación sea saludable y equilibrada. Precisamente en la yema de huevo encontramos los micronutrientes más valiosos para nuestra visión: vitaminas A, D y E, además de luteína y zeaxantina, que son pigmentos que dan a esta parte del huevo su característico color amarillo.

Consumir frutas y verduras a diario

Tomar cinco raciones de vegetales cada día es prioritario para cuidar nuestra vista y nuestra salud en general. Con respecto a la visión, las hortalizas y las frutas amarillas, anaranjadas, rojas o las de color verde oscuro indican que son ricas en los carotenoides más beneficiosos para nuestra salud ocular: la luteína y la zeaxantina. Además, los alimentos vegetales contienen otras vitaminas muy interesantes para nuestra visión, como la vitamina E, la C, la B y la A, considerada la vitamina de la vista por excelencia; o minerales como el zinc.

En cualquier caso, los especialistas de Vissum recuerdan que ningún tipo de alimentación, por muy saludable que sea, sirve para evitar las catararas, ya que estas aparecen debido al deterioro natural que todo nuestro organismo sufre a medida que envejecemos.

De esta forma, aunque el estilo de vida saludable y la alimentación jueguen un papel protector, insisten en señalar que la única manera de quitar las cataratas es operarlas en cuanto suponen un obstáculo o un perjuicio para ver bien o desenvolverse con normalidad en tareas cotidianas como leer, conducir, trabajar… y que hay que huir de las falsas promesas acerca de prevenirlas mediante medicamentos, suplementos nutricionales, dietas concretas, gotas, gafas, lentillas o ejercicios visuales.

 

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