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Astigmatismo en niños

astigmatismo en niñosEl astigmatismo en niños es un trastorno visual muy común. De hecho, es uno de los problemas visuales más frecuentes durante la etapa escolar. Dada la gran influencia que ejerce la visión en el aprendizaje, en el rendimiento académico, deportivo y personal, es importante prestar atención al diagnóstico temprano del astigmatismo infantil para poner solución de manera precoz y no perjudicar el desarrollo del pequeño.

El astigmatismo no es una enfermedad

Cabe señalar, que el astigmatismo en realidad no es una enfermedad ocular, sino un defecto de refracción como lo son también la miopía o la hipermetropía.

En el caso de la miopía, las imágenes se reflejan delante de la retina, de manera que los objetos lejanos no se ven con claridad. Por su parte, la hipermetropía se caracteriza justo por el efecto contrario y, por lo tanto, es la visión cercana la que se ve afectada.

Por su parte, una alteración en la curvatura de la córnea (y a veces también del cristalino) provoca que los pacientes con astigmatismo no vean bien ni de cerca ni de lejos, ya que el ojo del paciente con astigmatismo genera varios puntos de foco delante y detrás de la retina, lo que distorsiona por completo la visión normal de los objetos.

En los casos de astigmatismo, la córnea está demasiado achatada por los polos en lugar de presentar la forma cóncava característica, lo que distorsiona la percepción de las imágenes a cualquier distancia.

En ocasiones, el astigmatismo va asociado a los otros defectos de refracción y de hecho hay diferentes tipos de astigmatismo en función de si el enfoque se hace de manera similar a como lo hace un ojo miope, en cuyo caso hablamos de astigmatismo miópico, o de si el ojo enfoca como el ojo hipermétrope, de manera que estaremos ante un astigmatismo hipermetrópico. El astigmatismo mixto es una mezcla de los dos tipos anteriores.

Además, generalmente el astigmatismo tiene un componente hereditario, de manera que para detectar el astigmatismo en niños es importante estar alerta si alguno de los progenitores o ambos lo tuvieron o lo tienen. Según las estadísticas, los niños asiáticos e hispanos presentan una mayor prevalencia de astigmatismo, seguidos por los caucásicos y los afroamericanos.

Cómo se trata el astigmatismo en niños

Existen algunos bulos que afirman que el astigmatismo puede curarse con productos de herbolario, determinados ejercicios visuales, una determinada dieta… pero lo cierto es que la única manera de corregir el astigmatismo es llevar lentes correctoras tóricas que contrarresten el defecto de refracción.

Como el resto de los problemas de refracción, el astigmatismo puede corregirse también con lentes de contacto y con cirugía refractiva. En el caso del astigmatismo en niños, lo normal es comenzar con las gafas, pasar a las lentillas si así lo desea cuando sea capaz de manipularlas y se responsabilice de su cuidado, limpieza y mantenimiento y plantearse la cirugía para corregir el astigmatismo cuando la graduación se haya estabilizado y se haya completado el desarrollo ocular, algo que suele ocurrir en torno a los 20 años.

Síntomas del astigmatismo en niños

  • El astigmatismo en niños suele manifestarse en la etapa escolar, cuando el pequeño empieza a quejarse de que no ve bien la pizarra o se fatiga cuando debe trabajar la vista durante periodos de tiempo más o menos prolongados.
  • Además, le cuesta seguir la línea de lo que está leyendo, guiña los ojos o se tapa uno de ellos para tratar de enfocar mejor los objetos que mira.
  • Tuerce la cabeza, se acerca demasiado al papel o al libro que está leyendo y prueba a verlo a diferentes distancias.
  • Los ojos se le ponen rojos, le pican o lagrimean como consecuencia del sobreesfuerzo visual para tratar de enfocar.
  • Se cansa rápidamente cuando lee o cuando ve la televisión y suele quejarse de que le duele la cabeza después de un rato estudiando, haciendo los deberes o leyendo.

Antes de ir al colegio no es habitual darse cuenta de que existe un problema de astigmatismo infantil (o de cualquier otro problema de refracción), ya que el niño que siempre ha visto mal no se queja porque lo encuentra normal. Asimismo, el astigmatismo en niños no suele dar síntomas hasta que el globo ocular no ha crecido lo suficiente como para evidenciar los problemas de refracción, cosa que ocurre en torno a los tres o cuatro años.

Por eso es importante llevar al niño a su primera revisión oftalmológica a edad y así descartar estos y otros problemas o enfermedades visuales. En el caso del astigmatismo en niños, es especialmente importante detectarlo de manera precoz, dado que en buena parte de las ocasiones se presenta junto a la miopía o a la hipermetropía, lo que hace que la visión del pequeño sea bastante mala.

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Imagen de Nguyen Dinh Lich en Pixabay