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Vissum Alicante, primer centro español en implantar EyeWatch® para mejorar el control del glaucoma

cirugía glaucoma EyeWatchEl pasado jueves, la doctora María Jesús Chaves Samaniego, experta en glaucoma de Vissum Alicante, centro de referencia en oftalmología que acaba de entrar a formar parte del Grupo Miranza, entró en quirófano entusiasmada por poder asumir un reto apasionante: implantar las primeras válvulas EyeWatch® en España a tres pacientes con glaucoma, la principal causa prevenible de ceguera en el mundo desarrollado en población mayor de 60 años.

La importancia de estas intervenciones reside en el hecho de que Vissum Alicante ha sido seleccionado por la compañía Rheon Medical, fabricante de la válvula EyeWatch®, como centro de referencia para ponerlas en nuestro país y, de momento, es el único en España autorizado para hacerlo. Este dispositivo ya se ha implantado en algunos centros de Reino Unido, Suiza, Alemania y Grecia.

La finalidad de la válvula con regulador EyeWatch® es ofrecer al especialista un control más preciso de la presión intraocular y evitar algunas de las complicaciones postoperatorias más importantes de las cirugías convencionales de glaucoma, derivadas de picos de tensión alta o baja.

Durante ese tiempo, es fundamental supervisar la evolución del paciente para atajar las oscilaciones bruscas de la presión intraocular que pueden repercutir en daños severos en el nervio óptico. En algunos casos, estas complicaciones acaban con el paciente de nuevo en quirófano para solucionar el problema. “Lo novedoso de esta técnica es que con el regulador EyeWatch® evitamos tener que hacer esos reajustes en quirófano y controlamos en todo momento desde la consulta, sin cirugía, la tensión que queremos conseguir, evitando nuevas intervenciones y las secuelas visuales derivadas de estos picos de tensión”, resume la Dra. Chaves.

 

Así funciona EyeWatch®: válvula con regulador para el glaucoma

Actualmente, el glaucoma no tiene curación, aunque sí numerosas posibilidades terapéuticas. Éstas van encaminadas a reducir la presión intraocular hasta el nivel necesario para frenar el avance de la enfermedad.

La hipertensión intraocular se genera cuando el humor acuoso no drena correctamente hacia fuera y se acumula en el interior del globo ocular. Esta presión sobre el nervio óptico acaba dañándolo progresivamente y provocando daños visuales irreversibles. Hasta ese momento, el paciente no nota ninguna molestia ni tampoco dolor. Precisamente de ahí se deriva el principal problema del glaucoma; denominado por los especialistas como “enemigo silencioso” porque avanza sin dar la cara y, cuando lo hace, en muchos casos, ya ha provocado una merma en la visión (inicialmente periférica y posteriormente también central) que no se puede recuperar. He aquí la importancia de realizar consultas de control con el oftalmólogo regularmente, máxime cuando existe historia familiar de glaucoma.

La disminución de la tensión ocular se lleva a cabo en las fases iniciales con medicación tópica; esto es, colirios que el paciente debe aplicarse directamente en el ojo en forma de gotas. También existe la opción inicial poco invasiva de crear un drenaje con láser para facilitar la salida del humor acuoso y, en casos severos o no controlados con los tratamientos anteriores, el glaucoma se puede intervenir quirúrgicamente para crear una vía de salida del humor acuoso o implantar una válvula que regule el drenaje y así regular la presión intraocular.

Para disminuir la posibilidad de complicaciones posoperatorias derivadas de oscilaciones en la presión intraocular, la válvula EyeWatch® incorpora un regulador con seis grados de apertura que el especialista controla desde el exterior mediante un mecanismo magnético, de manera que puede modular la presión intraocular con precisión y ajustarla a la evolución del paciente en todo momento, desde el primer día tras la cirugía,  sin necesidad de recurrir a nuevos ajustes o cirugía en quirófano.

La cirugía para implantar la válvula EyeWatch® no reviste grandes modificaciones adicionales sobre la técnica convencional de implante valvular, pero sin embargo, constituye un avance muy importante para el control estrecho de la tensión del paciente. Después de pasar por quirófano, el tratamiento del paciente es exactamente el mismo que en la cirugía convencional, con la salvedad de que podemos supervisar y actuar con mayor precisión sobre la presión intraocular, un factor determinante en la evolución y pronóstico del paciente”, comenta la especialista de Vissum.

 

Ventajas de la cirugía de glaucoma con implante valvular con el regulador EyeWatch®

Afortunadamente, no todos los pacientes que tienen glaucoma acaban en quirófano; depende del tipo de glaucoma y de la agresividad y severidad en cada caso. Sin embargo, teniendo en cuenta que la esperanza de vida es cada vez mayor y que el glaucoma avanza progresivamente, incluso en casos en que el paciente está recibiendo medicación (pero esta es insuficiente para detener la progresión), parece probable que el número de indicaciones quirúrgicas para esta patología ocular vaya aumentando en los próximos años.

“Con este dispositivo se abre una vía muy esperanzadora no solo para los pacientes con glaucoma severo o de progresión no controlada, sino para los que padecen un estadío leve, moderado o incluso glaucoma normotensivo y poseen algún tipo de limitación para los tratamientos convencionales, ya que podría ser empleado como un reloj o marcapasos programable por el oftalmólogo para controlar la enfermedad. De hecho, en poco tiempo esperamos llevar a cabo un ensayo clínico para comprobar si esta válvula con regulador podría implantarse en fases más precoces de la enfermedad, en pacientes que no toleran o tienen problemas para aplicar la medicación tópica y evitar así la progresión del glaucoma y su impacto sobre la visión.”, explica la doctora Chaves.

Por otra parte, hay que tener en cuenta que existe un porcentaje de pacientes que presenta una tasa muy baja de adherencia terapéutica al olvidarse de aplicar la medicación o no hacerlo correctamente; sobre todo en el caso de personas mayores que deben aplicarse las gotas ellos mismos. Así como muchos casos de alergias e intolerancias a estos colirios, que finalmente hacen inviable el tratamiento farmacológico.

«Es importante destacar que, pese a que existe un rango de cifras de tensión considerado normal para la población general, cuando hablamos de un paciente con glaucoma esas cifras pierden relevancia. Cada paciente con glaucoma requiere un nivel determinado de presión intraocular en función de la causa de su glaucoma y de su severidad y riesgo de progresión. Sólo cuando se consiga un nivel de presión en el que se evidencie mediante las pruebas de control que no se están produciendo cambios en la estructura y función del nervio óptico y la retina, habremos conseguido un buen control de la enfermedad. Hay casos muy agresivos de glaucoma en los que desde el principio tenemos claro que no hay más alternativa que la cirugía. Por ello, cuanto antes se alcance dicho nivel de presión intraocular, mejor será el pronóstico visual del paciente. Este nivel puede variar a lo largo del tiempo, y debe ser controlado por el médico oftalmólogo regularmente», apostilla la especialista de Vissum Alicante.

 

Así funciona EyeWatch®