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¿Soy candidato a cirugía refractiva?

candidato a cirugía refractiva

La cirugía refractiva es una de las intervenciones quirúrgicas más demandadas en la actualidad. Solo en nuestro país se llevan a cabo anualmente alrededor de 105.000 intervenciones de este tipo. Esta operación para corregir los principales problemas de refracción; miopía, astigmatismo e hipermetropía, se ha convertido en la solución idónea para pacientes que no desean llevar gafas y tampoco toleran las lentes de contacto. No obstante, antes de despedirse de gafas y lentillas es imprescindible saber si el paciente es candidato a cirugía refractiva.

Este procedimiento quirúrgico, tanto si se realiza con láser como si se trata de implantar lentes intraoculares, es muy seguro y efectivo. Consigue resultados excelentes en cuanto a la satisfacción de los pacientes, pero no todos los que quieren realizarse esta operación, bien porque requieran la implantación de lentes intraoculares en lugar de cirugía refractiva convencional, bien porque sus circunstancias específicas hagan inviable esta intervención.

 

Cómo saber si eres candidato a cirugía refractiva

Para optar a cirugía refractiva, el paciente debe cumplir una serie de requisitos mínimos que hay que valorar en una consulta previa en la que, además, se debe informar exhaustiva y rigurosamente de los cuidados postoperatorios, de los resultados esperables de la intervención, de los riesgos que existen, de cómo se lleva a cabo el procedimiento, si finalmente puede realizarse, y de si existen o no otras alternativas para corregir el defecto de refracción.

La edad

Para que un paciente sea candidato a cirugía refractiva debe haber cumplido 18 años; no por un tema legal. Los problemas de refracción, fundamentalmente la miopía, puede variar con el tiempo y es especialmente inestable durante la etapa de crecimiento. De esta manera, hasta que no finaliza el desarrollo físico de una persona, no es conveniente que se opere de este tipo de anomalías refractivas, ya que hay muchas probabilidades de que su estado visual sufra modificaciones que invaliden los resultados de la intervención.

Graduación estable

Aunque la etapa de maduración y desarrollo que se da en la adolescencia y primera juventud son las más inestables en lo referente a la graduación de la vista, lo cierto es que el número de dioptrías puede variar en otras etapas de la vida. Por este motivo, los especialistas han establecido que para ser candidato a cirugía refractiva la graduación ha de haber permanecido estable durante los dos años previos a la operación. En realidad, esto no quiere decir que fuera de este plazo no puedan producirse alteraciones en la graduación visual, pero sí establece un umbral más fiable.

Grosor de la córnea

Este es uno de los parámetros técnicos más importantes a la hora de valorar a un candidato a cirugía refractiva. La intervención con láser repercute en una disminución del grosor de esta capa del ojo. En caso de que la córnea quede demasiado fina, resultará mucho más susceptible de romperse ante cualquier traumatismo o deformación, haciendo que el paciente no pueda hacer ciertos deportes, desempeñar algunos trabajos… tenga que extremar las precauciones a la hora de cuidar su vista.

El especialista en cirugía refractiva, por lo tanto, evalúa el grosor de la córnea del paciente para determinar cuántas dioptrías puede eliminar de cada ojo respetando este margen de seguridad y si con esta reducción el paciente tendrá una buena visión después de la operación. Si no es así, habrá que optar por otras alternativas para solucionar los problemas de refracción, como las lentes intraoculares.

Topografía de la superficie ocular

En la evaluación previa a este tipo de operación de la vista, se llevan a cabo pruebas para determinar si la superficie del globo ocular es lisa y regular o si, por el contrario, presenta alteraciones en su forma. El candidato a cirugía refractiva idóneo es el que presenta una superficie ocular regular. Si no es el caso, hay que evaluar el tipo de irregularidad y su severidad, ya que eso determinará si es posible llevar a cabo la operación o si existe alguna opción alternativa.

Enfermedades de los ojos. Además de estos factores básicos, es imprescindible valorar cómo se encuentran otras estructuras oculares y determinar parámetros como la presión intraocular, el fondo de ojo, el estado del nervio óptico y de la retina… para verificar que todo está dentro de la normalidad.

 

Contraindicaciones para la cirugía refractiva

Además de todo lo anterior, el candidato a cirugía refractiva no debe presentar ninguna contraindicación local o general. Dentro de las contraindicaciones locales se encuentran las alteraciones referidas a la córnea o enfermedades que puedan interferir en la cicatrización después de pasar por quirófano. De esta forma, se desaconseja la cirugía refractiva en pacientes que sufran queratocono, deformidades corneales, herpes corneal (por las cicatrices que dejan en la superficie del ojo y la pérdida de transparencia que confieren a esta capa del ojo) y, en general, cualquier patología que haya alterado la topografía y naturaleza de los tejidos en la zona que hay que intervenir que puedan perjudicar el resultado de la operación.

Por su parte, las contraindicaciones generales se refieren a enfermedades sistémicas del organismo que pueden afectar a la cicatrización de los tejidos, como por ejemplo la diabetes. En este grupo entran además las patologías inflamatorias intestinales crónicas no controladas, ya que pueden complicar la inflamación natural que se produce en cualquier proceso postoperatorio. En principio, estos pacientes no serían candidatos a cirugía refractiva de la miopía, en cuyo caso habría que estudiar cada caso particular.

 

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