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La conjuntivitis puede ser síntoma primario de coronavirus

conjuntivitis y coronavirusCuando todavía quedan muchos interrogantes por resolver en torno a las características, modo de contagio y expansión del nuevo coronavirus SARS-CoV-2 los investigadores de todo el mundo ya han alertado de un nuevo signo de alarma: la relación entre la conjuntivitis y coronavirus. Según parece, esta dolencia ocular puede ir de la mano de un número importante de pacientes contagiados por este virus que, al menos en sus inicios, ha sido catalogado como fundamentalmente respiratorio. Estos hallazgos obligan no solo a mirar la enfermedad con un nuevo enfoque, sino también a extremar las medidas de precaución con respecto a posibles contagios, ya que los patógenos capaces de ocasionar conjuntivitis son extremadamente fáciles de transmitir de una persona a otra.

Hallazgos sobre conjuntivitis y coronavirus

El primer trabajo que hizo alusión a esta posible relación entre conjuntivitis e infección por coronavirus se publicó en la revista The Journal of Medical Virology. Los responsables del estudio seleccionaron a 33 pacientes que estaban infectados por SARS-CoV-2 y que además, tenían neumonía y analizaron sus secreciones lagrimales y conjuntivales durante varios días alternos.

Por su parte, otro estudio recogido en las páginas de The New England Journal of Medicine estableció esta posible asociación. Eso sí, advirtiendo de que no se trata de un efecto generalizado de la infección por este tipo de coronavirus y aclarando que en este contexto de pandemia cualquier síntoma de picazón ocular, irritación de los ojos o lagrimeo puede ser sugestivo de infección por SARS-CoV-2, siempre y cuando estos signos de conjuntivitis estén acompañados de otros síntomas típicos como son la fiebre alta, la tos seca o la dificultad para respirar.

Por otro lado, una investigación publicada en Annals or Internal Medicine, llevada a cabo en el Instituto Nacional de Enfermedades Infecciosas Lazzaro Spallanzani de Roma (Italia), determinó que el virus SARS-CoV-2, responsable de la pandemia de la COVID-19, también es activo en las secreciones oculares de los pacientes positivos.

Los responsables del trabajo tomaron una muestra ocular a un paciente positivo hospitalizado en el hospital de Spallanzani que tenía conjuntivitis bilateral. Posteriormente, lograron aislar el virus y demostraron que el SARS-CoV-2 puede replicarse en las conjuntivas además de en el sistema respiratorio.

Asimismo, esta investigación demostró que las muestras oculares pueden ser positivas incluso cuando las nasales ya no muestran rastros del virus: de hecho, el paciente que se tomó como ejemplo en la investigación seguía siendo ligeramente positivo a nivel ocular cuando ya daba negativo en el test nasal; también cuando ya habían transcurrido 27 días de la hospitalización.

«Esta investigación muestra que los ojos no son solo una de las puertas de entrada para que el virus ingrese al cuerpo, sino también una fuente potencial de contagio», explicaba Concetta Castilletti, directora de la Unidad Operativa de Virus Emergentes del Laboratorio de Virología Spallanzani.

Finalmente, la revista The Lancet Respiratory Medicine se hacía eco de un estudio que advertía de que el SARS-CoV-2 puede ser entre 80 y 100 veces más eficiente que su antecesor, el coronavirus causante del brote del SARS en 2003, a la hora de infectar tanto las vías respiratorias como la membrana mucosa transparente que cubre el globo ocular. Este resultado de la Universidad de Hong Kong hacía hincapié en la importancia que pueden tener los ojos.

Conjuntivitis en el 20% de pacientes con coronavirus

A este respecto, el Dr.  Jorge Alió, especialista de Vissum, perteneciente al Grupo Miranza, señala que “la conjuntivitis puede estar presente en el 20% de los pacientes afectados por coronavirus; bien al inicio del contagio, bien durante la evolución de la enfermedad”. Por otro lado, Alió señala que la conjuntivitis que se ha observado en los pacientes contagiados por este tipo de coronavirus es de tipo folicular; es decir, muy similar a las demás conjuntivitis virales. El paciente presenta ojos rojos, no siente dolor y no tiene legañas, como sí sucede en las conjuntivitis bacterianas. El cuadro clínico es bilateral y no reviste gravedad.

El catedrático en Oftalmología de la Universidad de Elche y miembro del CLF (Clinical Leaders Forum) de Miranza, es uno de los oftalmólogos más reputados del mundo. Explica que lo verdaderamente importante en esta conjuntivitis es que “el virus es transmisible a través de las lágrimas. Asimismo, a través de la conjuntiva, el virus puede llegar a la circulación general del paciente, puesto que la conjuntiva es una gran esponja que absorbe los gérmenes, y en este caso, el virus la penetra con facilidad infectando a la persona”.

“Los ojos son una vía de contagio importante y no se ha considerado en la medida en que debería”, afirmaba el Dr. Alió en declaraciones a Teknautas.  De hecho, “quizá es más frecuente de lo que pensamos por la tendencia que tenemos a tocarnos la cara en general y los ojos en particular”, reflexionaba. La infección a través del ojo es posible gracias a los receptores del epitelio conjuntival, a los que se puede unir el virus.

Es cierto que, además, ante un cuadro de conjuntivitis hay que valorar otra sintomatología compatible con la infección por SARS-CoV-2, así como revisar si ha estado en zonas o en contacto con gente que haya resultado enferma. No obstante, dada la facilidad con la que se contagia este patógeno, los expertos recomiendan atender a los pacientes de conjuntivitis usando gafas y guantes, así como máscaras o pantallas faciales de protección.

Con respecto al tratamiento de la conjuntivitis asociada a la infección por este coronavirus, cabe destacar que, igual que sucede con otras conjuntivitis virales, esta no tiene tratamiento específico. Es decir, debe atajarse con las medidas convencionales en estos casos:  extremar la higiene de las manos lavándolas frecuentemente con agua y jabón, no tocarse los ojos, aplicar gasas o compresas frías y antiinflamatorios tópicos prescritos por el especialista. En circunstancias normales, la conjuntivitis se resuelve en un periodo de entre siete y 10 días.

De esta forma, el profesor Alió insiste en que «lo más importante de la conjuntivitis por coronavirus es que es capaz de infectar a las personas en la proximidad del paciente por el contacto con la lágrima, bien directamente o a través de las manos del propio paciente o por pañuelos con los que se toquen los ojos. Por ello, el manejo preventivo de estos pacientes es el mismo que el de la enfermedad general respiratoria y exige el aislamiento de los pacientes”.

Por su parte, un caso publicado en la revista Canadian Journal of Ophthalmology alertaba de la necesidad de prestar más atención a los síntomas como conjuntivitis y ojo seco, ya que podrían indicar una infección por el nuevo coronavirus incluso en ausencia de síntomas respiratorios. El ejemplo al que se aludía era el de una mujer de 29 años que, a mediados de marzo, llegó al Instituto Oftalmológico del Hospital Real Alexandra de Alberta (Canadá) afectada de conjuntivitis grave. Sus síntomas respiratorios eran mínimos y, aparentemente, poco relevantes para su patología ocular. Después de varios días de tratamiento con poca mejoría, y después de que se determinara que la mujer había regresado recientemente a Canadá procedente de Asia, un médico ordenó una prueba de COVID-19, con resultado positivo.

«La paciente no desarrolló un cuadro grave de la infección y se recuperó sin problemas. Lo interesante en este caso, y tal vez muy diferente a como se había reconocido en ese momento específico, fue que la principal presentación de la enfermedad no era un síntoma respiratorio. Era el ojo. No había fiebre ni tos, así que no nos llevaron a sospechar del COVID-19 al principio. No sabíamos que se podía presentar principalmente con el ojo y no con los pulmones», explicaban los autores.

Protección frente a la Covid-19 en oftalmología

En este aspecto, cabe destacar el riesgo que asume el oftalmólogo cuando tiene que tratar una conjuntivitis susceptible de estar asociada a una infección por coronavirus, ya que este patógeno es capaz de infectar a las personas por la simple proximidad con las lágrimas del paciente, bien de manera directa, bien a través de las manos después de haberse tocado los ojos o haber usado un pañuelo para enjugarse las lágrimas o aliviar las molestias oculares.

Para reducirlo al máximo se recomienda seguir un protocolo de protección estricto igual que el que se establece para la enfermedad respiratoria. En este proceso no puede faltar:

  • Valoración de la sintomatología típica de la infección por SARS-CoV-2 del paciente con conjuntivitis. Esto es: fiebre de al menos 37º, tos seca y dificultad respiratoria.
  • Trazabilidad del paciente para averiguar si ha estado en contacto con personas que hayan pasado o estén pasando la enfermedad, así como si ha estado en zonas en las que haya habido brotes de la misma.
  • Los casos que cumplan con estos requisitos de sospecha deben ser aislados y ser sometidos a la analítica correspondiente para confirmar o descartar su infección.
  • Los que den positivo en dicha analítica o presenten síntomas que los cataloguen como sospechosos (aunque no se les haya hecho el test) deben pasar a observación y aislamiento al menos quince días, para asegurar que no se desarrolla la enfermedad, ni se pueda infectar a nadie más. En caso de encontrarse en un hospital, debe aislarse en el área de espera.
  • Por su parte, todos los pacientes que se presenten en un servicio de oftalmología para ser atendidos por una conjuntivitis deben ser asistidos con gafas, guantes y máscaras o pantallas faciales de protección. Los sanitarios, familiares, cuidadores… que tengan que ayudar al paciente a administrarse los medicamentos y las medidas terapéuticas también deberían observar estas medidas de seguridad para evitar resultar contagiados.

El experto español coincide con la valoración de colegas internacionales como la de Luca Menabuoni, presidente de la Asociación Italiana de Oftalmólogos (AIMO). El italiano avisó de «la necesidad de un uso adecuado de los dispositivos de protección durante los exámenes de la vista». Ahora más que nunca, según su valoración, es necesario «preparar dispositivos adecuados para médicos y enfermeras, máscaras de filtro respiratorio para uso sanitario tipo FFP2, gafas, máscaras y viseras protectoras, guantes y batas desechables».

En este sentido, queremos destacar que todos los centros Vissum Miranza han reabierto sus puertas adoptando el máximo compromiso con la seguridad de sus pacientes.