salud visual en NavidadEn estos días, todos los que estamos relacionados con el cuidado de la salud parecemos volvernos locos dando consejos sobre cómo pasar unas navidades seguras y saludables. En este contexto, parece que la vista y los ojos quedan un poco al margen, dado que no parecen estar tan expuestos a los excesos que se suelen cometer con la excusa de que “es Navidad” o que “una vez al año no hace daño”. No obstante, en estas fechas podemos hacer mucho por cuidar nuestra salud ocular. Así que en este post, además de aprovechar para desearte felices fiestas, desde Vissum te damos unas recomendaciones para que, en cuestión de vista, sí lo sean.

Alimentación, tabaco y alcohol

El ámbito de los hábitos de vida es quizá en el área que más recomendaciones leemos y escuchamos en estas fechas, quizá porque también es el terreno en el que más excesos se cometen y en el que más estragos notamos en forma de descompensaciones de la glucosa, alteraciones con la presión arterial, subida del colesterol, aumento de peso… Cabe recordar que todos los factores de riesgo cardiovascular tienen una incidencia directa sobre la salud visual, dado que el ojo y sus estructuras funcionan, se mantienen y se nutren gracias a un complejo entramado de vasos sanguíneos de tamaño minúsculo que, debido a su pequeño calibre, se dañan con gran facilidad.

De esta forma, los pacientes con problemas cardiovasculares deben prestar especial atención a los excesos que cometen en cuestión de comer, beber y fumar si no quieren que los ojos les den un susto en plenas navidades. No se trata de no darse caprichos ni de renunciar a todos los manjares navideños. De trata de darse homenajes con cabeza y de explorar opciones que son saludables al mismo tiempo que sabrosas. La Dieta Mediterránea es, en estos casos, un excelente aliado de nuestra salud general y de nuestro bienestar visual en particular.

Maquillaje

Estas fechas encierran montones de citas y momentos en los que apetece arreglarse y maquillarse con más esmero que en otros momentos. Por otro lado, los maquillajes de fiesta suelen ser más excesivos y permiten jugar con colores fuertes, texturas más sólidas y recursos poco habituales en otras fechas, como son el glitter, la purpurina o los pigmentos metalizados. Estos productos contienen partículas especialmente dañinas si entran en los ojos. Por eso es importante no saltarse el ritual de desmaquillarse al final de la jornada, por muy larga que haya sido, por muy tarde que nos acostemos y por muy cansados que nos encontremos.

No retirar el maquillaje de los ojos y las pestañas no solo es dañino para la piel del contorno. Además, incrementa el riesgo de infecciones oculares, obstrucciones de las vías lagrimales, conjuntivitis y, en casos extremos, procesos inflamatorios más severos.

Si usas lentillas…

Con las lentes de contacto ocurre algo parecido a lo que pasa con el maquillaje, y no es otra cosa que los usuarios se saltan muy a menudo las normas básicas de higiene y mantenimiento. De esta forma, muy frecuente que en estas fechas alarguen las horas de uso o incluso que se acuesten con ellas puestas. En este aspecto, los especialistas de Vissum recuerdan que las lentes de contacto son productos sanitarios y que su limpieza y conservación exige unas pautas que hay que observar diariamente, sin excepción.

Por otro lado, conviene no sobrepasar las horas de uso recomendadas por el especialista y, por supuesto, no dormir con ellas puestas, ni siquiera una pequeña siesta. Un estudio reciente, publicado en la revista Annals of Emergency Medicine alerta de que los usuarios de lentillas están pasando por alto esta norma con demasiada frecuencia y que esto está aumentando la incidencia de episodios oculares de diversa consideración que pueden ir desde un simple enrojecimiento o picor, hasta patologías más severas como las queratitis microbianas o micóticas; inflamación de la córnea causada por bacterias u hongos, respectivamente.

“Dormir con lentillas es uno de los comportamientos más arriesgados y a la vez más frecuentes entre los usuarios de lentes de contacto. Descuidar la recomendación de no quitárselas antes de dormir, aunque sea por un periodo breve de tiempo, incrementa notablemente el riesgo de complicaciones oculares muy serias”, apostillaban los autores del trabajo.

Deporte

gafas para esquiarHay pocas cosas tan representativas de la Navidad como los deportes y actividades ligados al esquí y la alta montaña. La nieve, el frío y la ventisca habituales en estos ambientes tienen efectos muy perjudiciales sobre la salud ocular en forma de conjuntivitis, queratitis, cataratas prematuras, quemaduras corneales y lesiones de la retina si no se toman las medidas preventivas adecuadas, una serie de precauciones que se resumen en una sola: usar las gafas adecuadas. Es decir, gafas con lentes con un filtro homologado frente a los rayos ultravioleta.

Cada invierno, los oftalmólogos se ven obligados a recordar que la radiación solar en alta montaña incluso más peligrosa que la que recibimos en el mar o en la playa en los meses calurosos, ya que la nieve tiene mayor efecto reflectante de los rayos ultravioleta que inciden sobre ella. De hecho, se estima que la nieve refleja casi al 100% los rayos del sol. De esta forma, si subimos a la nieve a dar un paseo podemos usar las mismas gafas que llevamos en verano o en días soleados, siempre que sean homologadas. No obstante, si vamos a esquiar, a hacer snowboard, a practicar alpinismo o a hacer escalada es necesario optar por gafas protectoras específicas para estas actividades.

Dichas gafas llevan lentes más grandes con filtros más potentes capaces de bloquear los rayos ultravioleta y la luz azul. Es necesario que estas gafas cubran por completo el ojo hasta las cejas e incluso por encima de éstas y se ajusten bien a la cara para no dejar pasar la luz solar ni siquiera por los lados; de ahí su mayor tamaño y que estén provistas de sujeciones más fuertes que las gafas de sol convencionales (patillas más curvadas, gomas elásticas…). Finalmente, las gafas de alta montaña suelen estar fabricadas en policarbonato, ya que este material las hace más resistente en caso de golpes y caídas.

Ocio

Aprovechando las vacaciones escolares, no son pocas las familias que se apuntan a actividades en las que se usan pistolas de juguete o pintura para llevar a cabo batallas por equipos, misiones en escape rooms… estas actividades sirven para descargar tensiones y pasar momentos muy divertidos pero pueden entrañar un serio riesgo para los ojos si no se usan las gafas de protección adecuadas. En este mismo blog nos hemos hecho eco de la preocupación que refieren nuestros especialistas con respecto al incremento de traumatismos oculares causados por proyectiles de gomaespuma o pintura lanzados por estas pistolas.

Así, el doctor José María Ruiz Moreno, director médico de Vissum, especifica que “los juguetes que lanzan proyectiles deben usarse siempre con gafas protectoras que cubran completamente los ojos y que se ajusten muy bien a la cara para que no se caigan o se muevan de su sitio mientras se juega con ellos”. Este mensaje es de especial importancia cuando se trata de niños pequeños. Con frecuencia, estas gafas les quedan muy grandes y se les caen o les resultan incómodas, lo que lleva a que se las quiten durante el juego o directamente no se las pongan, una circunstancia que pone en serio riesgo su salud ocular ante un traumatismo en la cara.

Petardos, pirotecnia y láser

Tristemente, los servicios de urgencia se llenan en estas fechas de pacientes que han sufrido daños oculares por culpa de petardos, bengalas y artículos pirotécnicos similares. Estos problemas van desde quemaduras en los párpados hasta laceraciones en la córnea, pasando por abrasiones en la superficie ocular y daños más severos en el nervio óptico o la retina. Los oftalmólogos recuerdan que estos productos entrañan un peligro nada despreciable para nuestros ojos y que si se usan han de manipularse cuidadosamente observando siempre las normas indicadas por el fabricante.

Asimismo, hay que evitar introducir petardos en latas, botes o botellas, dado que el estallido puede convertir los fragmentos de estos recipientes en proyectiles muy potentes con gran capacidad para producir cortes y traumatismos muy profundos. Asimismo, hasta las aparentemente inocentes bengalas han de ser manejadas con cuidado y a una distancia prudencial de la cara, ya que las chispas pueden causar quemaduras oculares.
Por nuestra parte, también hemos advertido en varias ocasiones del riesgo que entrañan los punteros láser, un objeto recurrente en estas fiestas para crear efectos de luz. Incluso aunque estén homologados, estos punteros láser no deben usarse para apuntar directamente a los ojos y tampoco han de dejarse al alcance de los niños, ya que no se trata de ningún juguete. Las consecuencias de estas imprudencias suelen pagarse en forma de agujeros maculares e, incluso, ceguera.

A este respecto, nuestra retinóloga Marta Figueroa apunta que “en la mayoría de los casos el ojo infantil responde de manera fabulosa y las lesiones que hemos visto por estos punteros han tenido una buena evolución con el tratamiento adecuado, pero no siempre sucede así”. Además, Figueroa aclara que en que los pacientes adultos el pronóstico no suele ser tan esperanzador.

Frío

Con respecto a la salud visual, la bajada de las temperaturas no debe preocuparnos únicamente si vamos o no a la nieve. Además, debemos tener en cuenta que el frío reseca considerablemente el ambiente y repercute en una menor producción de lágrimas. Estos dos factores perjudican la lubricación natural de nuestros ojos y puede causar visión borrosa, picor, enrojecimiento e irritación, además de una molesta sensación de tener arenilla dentro del ojo. Por si esto fuera poco, solemos combatir estos síntomas frotándonos los ojos, un gesto que puede causar rozaduras y pequeñas lesiones en la córnea que pueden llegar a complicarse.

En este sentido, la calefacción tiene un efecto idéntico sobre la humedad ambiental y, por lo tanto, en la sequedad ocular. Para paliar este problema y compensar esta dificultad para hidratar nuestros ojos de manera natural mediante la producción de lágrimas, los especialistas recomiendan tener siempre a mano lágrimas artificiales y usarlas cuando notemos los primeros síntomas.

Regalos

niño pantallaDe unos años a esta parte, en las cartas a Papá Noel y a los Reyes Magos no faltan ordenadores, tablets, teléfonos móviles, videojuegos… todos ellos han logrado que niños y mayores se pasen horas y horas delante de pantallas ya sea por trabajo o por diversión. El caso es que la luz que emiten estas pantallas y el exceso de horas con la vista fija en ellas puede pasar factura a nuestra vista en forma de fatiga ocular, sequedad, sensación de cuerpo extraño en el ojo, lagrimeo, irritación, picor, visión borrosa y unas cuantas molestias más.

Asimismo, hace unos días el Colegio Nacional de Ópticos Optometristas (CNOO) advirtió de que la sobreexposición de los niños y jóvenes a las pantallas está teniendo una repercusión muy clara en el aumento de las cifras de miopía porque, además de estar muchas horas delante de estos dispositivos y de acercárselos demasiado a los ojos, los usuarios de los dispositivos tecnológicos, pasan muchas menos horas al aire libre, un factor protector frente al desarrollo de problemas de refracción, como la miopía.

Esta entidad ha especificado que “la luz azul puede causar fatiga visual y, en el peor de los casos, generar problemas oculares más severos, como la aparición de la presbicia en edades tempranas”. Hay que tener en cuenta que las musculatura de los ojos se encuentra más relajada cuando miramos a lo lejos y menos cuando tenemos que enfocar la vista en objetos y tareas en distancias más cortas. Este esfuerzo acomodativo que tienen que hacer los ojos para ver a diferentes distancias puede llegar a ser excesivo cuando cuando abusamos de actividades que requieren que miremos de cerca durante demasiado tiempo, hasta el punto de sufrir lo que los especialistas llaman espasmo de acomodación.

Los especialistas de Vissum hacen hincapié en la necesidad de llevar a cabo descansos periódicos (cada 20 o 30 minutos), parpadear a menudo, retirar la vista de la pantalla y mirar hacia un punto lejano durante 20 o 25 segundos… en definitiva, mover los ojos para desentumecerlos, igual que deberíamos hacer con el resto de la musculatura cuando estamos demasiado tiempo sentados. También es necesario cuidar la postura cuando trabajamos, leemos o jugamos delante de las pantallas y revisar que los dispositivos estén colocados a un mínimo de 30 centímetros de la cara y por debajo de la línea de visión. Asimismo, no es conveniente escatimar a la hora de comprar pantallas con la suficiente resolución en las que, además, podamos regular el brillo, el contraste y la intensidad de la luz que emiten.

De esta forma, si la carta de nuestros pequeños incluye dispositivos con pantallas, no estaría de más que junto al Smartphone, los Reyes o Papá Noel dejen también unos consejitos para que los usen adecuadamente.

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