Consejos para cuidar los ojos en verano

En verano aumentan los problemas oculares, y de la misma manera que se insiste en la protección de la piel frente a las radiaciones solares, hay que adoptar precauciones especiales con los ojos.

Entre los principales factores que pueden dañar nuestros ojos destacamos: la alta luminosidad ambiental, la exposición al sol y al cloro de las piscinas, las elevadas temperaturas, la sequedad del ambiente y una deficiente protección a la hora de practicar determinados deportes. A continuación presentamos una serie de consejos básicos para que no pierdas de vista tu bienestar durante el verano:

Gafas de sol

Hay que advertir que el uso de gafas que únicamente tienen cristales de color, pero no protegen de las radiaciones ultravioletas, es más perjudicial que no usar gafas de sol. Esto es debido a que, al disminuir la luminosidad, la pupila se dilata quedando por tanto desprotegida ante las radiaciones ultravioletas y sus consiguientes efectos negativos para la visión.

Fotolia_63316501_L-300x200Actividades deportivas

Muchas de las urgencias oftalmológicas en verano son derivadas de la práctica deportiva sin una adecuada protección ocular. Tal es el caso de deportes que utilizan pequeñas pelotas como el tenis o el padel, en los que existe la probabilidad de recibir un impacto. En la práctica del ciclismo o de la natación, la protección de las gafas puede evitar la entrada de cuerpos extraños y la irritación ocular por la cloración del agua, respectivamente.

Infecciones

El verano es un período propicio para la transmisión de enfermedades oculares, ya sean bacterianas o víricas, como la conjuntivitis y la queratoconjuntivitis. Si aparecen síntomas como picor, escozor nunca se debe frotar los ojos ya que causara un aumento de la inflamación y de las molestia, lo mejor es acudir al oftalmólogo. Nunca se debe utilizar lentes de contacto en el mar o la piscina, ya que se pueden contaminar por el agua y causar infecciones muy graves en el ojo.

Sequedad del ambiente

Se produce, sobre todo, por el calor en zonas alejadas del mar y por exposición prolongada al aire acondicionado. La sequedad provoca una mayor evaporación de la lágrima, dando lugar a la sensación de ojo seco, de cuerpo extraño, escozor, pesadez y ganas de tener los ojos cerrados. Si sufres estos síntomas durante un tiempo prolongado, debes acudir a un especialista para que te prescriba el tratamiento más adecuado.

Alergias

El descenso de las lluvias que se produce en verano incrementa el número de partículas en suspensión en el aire y genera un ambiente cargado capaz de provocar alergias oculares. Es conveniente usar gafas de sol para reducir el contacto de los alérgenos, poner un filtro especial en el aparato del aire acondicionado, reducir las actividades al aire libre hasta media mañana y utilizar gafas de natación, ya que el cloro empeora las conjuntivitis alérgicas.

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