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Los ojos pueden ser una vía de contagio del coronavirus

contagio coronavirus ojos*La información reflejada en esta entrada se irá ampliando, modificando y actualizando conforme se vayan conociendo nuevos datos de interés clínico al respecto de la naturaleza, vías de contagio y tratamientos del nuevo coronavirus SARS-Cov-2

Qué es el coronavirus SARS-Cov-2

El SARS-Cov-2 responsable de la pandemia que estamos viviendo pertenece a la familia de los coronavirus, una familia muy extensa de virus que generalmente afecta a los animales, pero que también tiene capacidad de infectar a las personas. Por este motivo, desde el inicio de la pandemia actual, se ha sospechado de murciélagos, pangolines o algunos felinos como hospedadores de la cepa que afecta a los humanos.

Las anteriores crisis sanitarias del SARS-Cov (ocurrida en China en 2002) y del MERS-Cov (i también estaban causadas por coronavirus, aunque sus consecuencias no fueron tan graves para la salud de las personas. Los coronavirus pueden hacer enfermar a las personas ocasionándoles síntomas que oscilan entre los de un simple resfriado hasta complicaciones respiratorias que resultan letales.

A pesar de que parece que este nuevo coronavirus no es tan grave como el SARS-CoV (que se inició en China en noviembre de 2002) ni tan letal como el MERS-CoV (detectado en 2012 en Arabia Saudita), se ha propagado rápidamente a otros países y ya se han producido un número significativo de muertes.

Origen del SARS-CoV-2

Este nuevo tipo de coronavirus, denominado SARS-CoV-2, fue detectado por primera vez en diciembre de 2019 en la ciudad china de Wuhan y causa una enfermedad conocida como COVID-19. Se trata de una enfermedad fundamentalmente respiratoria de carácter muy severo que ocasiona una neumonía bilateral con una tasa muy alta de mortalidad. A medida que la pandemia ha ido avanzando, se han descrito otros cuadros graves asociados al coronavirus, además del respiratorio, que incluyen tromboembolismos, infartos cerebrales, eventos cerebrovasculares y alteraciones neurológicas y dermatológicas.

La sintomatología esencial de este nuevo tipo de coronavirus incluye fiebre, tos y dificultad respiratoria. En estas semanas se han descrito también fuertes dolores de cabeza, diarrea, cansancio extremo, conjuntivitis, síntomas en la piel, como rash cutáneo, lesiones similares a los sabañones, urticaria…

Los síntomas suelen aparecer entre 2 y 14 días después de haber estado expuesto al virus, según un estudio publicado en la revista The Lancet, aunque lo normal es que lo hagan en torno a los cuatro o cinco días posteriores a la infección. Durante todo este tiempo, incluso aunque el paciente no haya experimentado síntomas o lo haya hecho de manera leve, puede contagiar a otros.

Transmisión del SARS-CoV-2

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la transmisión principal de este tipo de coronavirus es a través de las gotitas que las personas portadoras exhalan al respirar, tose, estornudar… que pueden permanecer en el aire o depositadas sobre las superficies según su tamaño y densidad. El tiempo de permanencia sobre las superficies dependerá, además, del material en cuestión (tejido, cristal, metal, madera, plástico…). Así, si una persona sana las inspira o bien toca una superficie en la que el virus está presente y luego se lleva las manos a la nariz, la boca o los ojos se produce el contagio. Además, por este motivo, es importante cubrirse la boca y la nariz con el codo al estornudar o tose y usar mascarillas que cubran por completo la nariz, la boca y la barbilla.

Dónde se aloja el coronavirus SARS-Cov-2

El virus causante de esta pandemia se aloja en las secreciones respiratorias presentes en la nariz y la garganta. Por este motivo, las muestras para los test rápidos que detectan si el paciente sospechoso tiene una infección en curso o no, se toman directamente de la nariz o la garganta.

Asimismo, se ha documentado que el virus también pude estar presente en la mucosa ocular. Por este motivo, se alerta de que un porcentaje variable de pacientes puede sufrir conjuntivitis y también por esta razón el personal sanitario que tenga que atender a pacientes debe usar gafas cerradas protectoras para evitar la exposición de la mucosa ocular.

El profesor Alió, miembro del CLF (Clinical Leaders Forum) de Miranza lo explicaba así en Espejo Público

Protección general frente al coronavirus SARS-Cov-2

De acuerdo con las indicaciones del Ministerio de Sanidad y de la Organización Mundial de la Salud, para protegerse del COVID-19 hay que seguir las medidas genéricas de protección frente a enfermedades respiratorias, como:

Lavarse las manos

El lavado de manos es una de las medidas higiénicas más relevantes a la hora de contraer infecciones; también en el caso de este nuevo coronavirus. El lavado de manos debe hacerse con agua y jabón asegurándose de alcanzar toda la superficie de la mano, las zonas interdigitales, debajo de las uñas y la muñeca. Por eso se estima que debe durar en torno a 20 o 30 segundos. Esta operación de lavado de manos debe llevarse a cabo después de ir al baño, antes de manipular alimentos, antes de comer, después de tocar llaves, dinero, mobiliario y diversas superficies… y siempre al volver de la calle.

En caso de no disponer de agua y jabón, se puede recurrir a soluciones de gel hidroalcohólico. Estos productos son útiles para llevar encima o usarlos al entrar y durante la estancia en establecimientos que, por su naturaleza, deban permanecer abiertos, tales como supermercados, consultas médicas…

Distancia social

Para evitar entrar en contacto con las gotículas de otras personas, es importante guardar una distancia de seguridad de, aproximadamente, dos metros. Asimismo, hay que evitar el contacto estrecho con personas que muestren signos de afección respiratoria, como tos o estornudos.

Con un paciente infectado por coronavirus

Si no hay más remedio que convivir con alguien contagiado o sospechoso de poder estarlo, hay que poner en marcha unas medidas de aislamiento dentro del propio hogar. Estas medidas consisten, básicamente, en usar vajilla, ropa de cama y menaje completamente separados, dormir en habitaciones distintas, no estar en la misma dependencia a la vez y, si es posible, usar cuartos de baño independientes. Asimismo, hay que reforzar la limpieza y desinfección de superficies con lejía o limpiadores que la contengan y lavar la ropa de las personas y de cama tan a menudo como sea posible.

Con respecto a la salud ocular, en caso de convivir con un paciente infectado por coronavirus que necesite de nuestra ayuda, habrá que hacerlo protegiéndose los ojos adecuadamente cuando le llevemos la comida o realicemos otras tareas a la habitación en la que debe estar aislado (limpieza, cambio de ropa de cama…).

No tocarse los ojos

Frotarse los ojos es uno de los gestos cotidianos más habituales y, al mismo tiempo, más desaconsejados por los facultativos, también por los oftalmólogos. Nuestros especialistas insisten en que el hecho de frotarse los ojos incrementa la posibilidad de sufrir infecciones, deformaciones en el globo ocular y los párpados, lesiones en la córnea… y además advierten de que puede ser una vía de diseminación y contagio frente al nuevo coronavirus.

Si nos tocamos los ojos sin darnos cuenta (un gesto que puede darse de manera frecuente por pura inercia), hay que llevar a cabo un lavado profuso de los ojos con suero fisiológico o lágrimas artificiales para intentar arrastrar las posibles partículas virales. De cualquier forma, hay que permanecer atentos a la aparición de síntomas respiratorios o conjuntivitis.

La conjuntivitis asociada al coronavirus SARS-Cov-2 no tiene tratamiento específico. Es decir, se trata como cualquier conjuntivitis viral: lavado con suero fisiológico, compresas frías y, según el criterio del oftalmólogo, antiinflamatorios tópicos.

Cubrirse la boca y la nariz

Es conveniente llevar la cara tapada; esto es, nariz, boca y barbilla, sobre todo al toser o estornudar (si no se dispone de un pañuelo desechable o no da tiempo a usarlo hay que usar la parte interior del codo) y lavarse las manos después.

Desde el 21 de mayo de 2020, y hasta la finalización del estado de alarma, es obligatorio el uso de mascarillas en la calle para todas las personas a partir de los seis años de edad. Las excepciones a esta norma contemplan a las personas que tengan algún tipo de dificultad respiratoria que pueda verse agravada por la utilización de la mascarilla, en los casos de las personas que tengan contraindicado llevarlas por motivos de salud debidamente justificados y los individuos que, por su situación de discapacidad o dependencia, presenten alteraciones de conducta que hagan inviable su utilización.

Guía completa sobre el uso obligatorio de mascarillas. Diario El Mundo.

Asimismo, su uso no será exigible en el desarrollo de actividades que, por su propia naturaleza, resulten incompatibles. El Ministerio de Sanidad cita como ejemplo actividades tales como la ingesta de alimentos y bebidas y en caso de practicar deporte al aire libre, siempre y cuando se respete la recomendación de entrenar a más de dos metros de la persona más próxima.

Imagen de fernando zhiminaicela en Pixabay