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No hay que esperar para operarse de cataratas

cuándo operarse de cataratas

Las cataratas son el problema de visión más común en todo el planeta. Solo en España se llevan a cabo medio millón de intervenciones quirúrgicas para quitarlas, ya que las cataratas solo pueden solucionarse con cirugía y no existe ningún tratamiento alternativo capaz de prevenir que toda la población las desarrolle a partir de cierta edad. De esta forma, sabiendo que son inevitables y que solo se eliminan pasando por quirófano, es lógico preguntarse cuándo es el momento idóneo para operarse de cataratas.

Hasta hace unos años, la tendencia generalizada en Medicina, no solo en Oftalmología, era retrasar el paso por quirófano lo máximo posible. Por este motivo, la recomendación con respecto a operarse de cataratas era esperar a que la opacidad estuviera completamente formada para quitarla. Sin embargo, las nuevas técnicas quirúrgicas y los avances que se han llevado a cabo en lentes intraoculares han modificado esta pauta.

 

Por qué son tan frecuentes las cataratas

Las cataratas son el trastorno visual más frecuente en todo el mundo, de manera que la cirugía para eliminarlas también se ha convertido en uno de los procedimientos quirúrgicos más habituales en los países desarrollados. En las regiones del mundo más favorecidas económicamente, las cataratas están directamente relacionadas con el envejecimiento de la lente natural del ojo, el cristalino, que va perdiendo transparencia a medida que pasa el tiempo.

En zonas pobres del planeta donde la gente pasa mucho tiempo a la intemperie sin posibilidad de proteger sus ojos de la radiación solar, las cataratas se manifiestan de manera mucho más temprana. Además, en muchos de estos países no hay acceso a la cirugía para eliminarlas, lo que a su vez repercute en unas tasas muy altas de ceguera prematura causada por cataratas.

En cualquier caso, en países como España, las cataratas empiezan a desarrollarse a partir de los 60 o 65 años cuando el cristalino va endureciéndose y se vuelve progresivamente más opaco. El cristalino es una lente biconvexa que funciona de manera muy similar a las lentes de las cámaras fotográficas tipo réflex. El cristalino sano es totalmente transparente y se encarga de enfocar lo que hay en nuestro entorno para que lo percibamos de manera nítida y clara. Asimismo, de su transparencia depende que veamos los colores vivos y brillantes.

Por este motivo, a medida que las cataratas avanzando, los pacientes van viendo cada vez más borroso y perciben los colores con menor intensidad. Algunos hablan de una especie de bruma que impide ver con nitidez y explican que ven los objetos de color ocre o como si estuvieran cubiertos de un manto amarillento. Estas dificultades van impidiendo que el paciente pueda leer, conducir, trabajar en el ordenador, ver la televisión, leer etiquetas…

Teniendo en cuenta que actualmente más de un 18% de la población española supera los 65 años y que, según las estimaciones, se llegará al 26% en 2031, es previsible no solo un incremento de casos de cataratas, sino del número de intervenciones quirúrgicas para solucionarlas.

 

El momento más oportuno para operar las cataratas

Hasta hace no mucho, la tendencia a la hora de operar las cataratas era esperar a que estas estuvieran totalmente formadas; es decir, hasta que el paciente tuviera lo que los especialistas denominan cataratas maduras. Tanto es así, que el estudio Mucho por ver sobre el conocimiento de la población española sobre cataratas, llevado a cabo por Alcon, la división oftalmológica de Novartis, concluye que uno de cada tres españoles no sabe que las cataratas son una enfermedad ligada al proceso natural de envejecimiento y un 41% cree que para obtener los mejores resultados es necesario esperar a que la catarata se desarrolle totalmente antes de plantearse la cirugía.

Es más, aunque un 85% de la muestra sabe que las cataratas se corrigen con cirugía, un 16% de la población cree que el quirófano es solo una de las opciones para eliminar las cataratas y que existen otras alternativas terapéuticas para evitarlas o curarlas.

El motivo de demorar tanto el paso por quirófano residía en que la cirugía era mucho más cruenta que en la actualidad. Tal y como explicaba nuestro especialista en cataratas, el Dr. Roberto Fernández Buenaga en una entrevista radiofónica, para sacar la catarata “se practicaba una gran incisión que abría prácticamente la mitad del ojo” para acceder al cristalino y sacar la opacidad responsable de este problema visual.

Esta cirugía resultaba mucho más complicada para el cirujano e infinitamente más molesta para el paciente ya que, en líneas generales, cuanto más agresiva es una intervención quirúrgica más riesgos tiene, más difícil es de llevar a cabo, más riesgos de complicaciones postoperatorias presenta y más largo es el periodo de recuperación que tiene que afrontar el paciente. Por todos estos motivos, se optaba por ahorrarle este trance el mayor tiempo posible.

Sin embargo, las cosas han cambiado drásticamente gracias a la cirugía de cataratas mínimamente invasiva, una intervención mucho más sofisticada, pero también mucho más segura, más eficaz en términos de resultados y menos agresiva para el paciente, lo que hace factible valorar la eliminación de las cataratas cuando empiezan a deteriorar la calidad de vida del paciente en lugar de esperar a que hayan afectado seriamente la capacidad visual.

 

Cómo es la cirugía de cataratas

La operación para eliminar las cataratas es relativamente sencilla, aunque debe llevarse a cabo en un centro con garantías y profesionales experimentados. Básicamente, se trata de acceder al interior del ojo mediante una incisión muy pequeña; que apenas llega a los dos milímetros, para aspirar el cristalino que ha perdido transparencia y sustituirlo por una lente artificial que se aloja en el saco capsular original.

Generalmente, se intenta dejar el saco capsular intacto para que la lente sintética se asiente mejor en la cavidad y se adapte perfectamente a la anatomía del ojo. En cualquier caso, se trata de una intervención relativamente sencilla que únicamente requiere anestesia en gotas y se practica de manera ambulatoria. 

De esta forma, transcurridos los 20 minutos o media hora que dura aproximadamente la operación, el paciente pasa a una zona de descanso mientras los cirujanos controlan que todo transcurre con normalidad y se van pasando los efectos de la anestesia y la sedación que se aplica para que el paciente esté relajado y no se mueva durante la cirugía.

En función de cada caso, pueden ponerse diferentes tipos de lentes que permiten no solo enfocar a diferentes distancias, sino que también corrigen la vista cansada o presbicia, otra patología visual relacionada con el envejecimiento, y los defectos de refracción (miopía, hipermetropía y astigmatismo). De esta forma, según los resultados de los estudios previos llevados a cabo por los especialistas,  es posible que el paciente no solo deje de tener cataratas, sino que además puede librarse de las gafas en una sola intervención y que incluso no necesite lentes para leer o conducir.

Los pacientes a los que se les implantan lentes lentes multifocales para quitar las cataratas, suelen referir un mayor grado de satisfacción, ya que de una sola vez recuperan la visión y dejan las gafas, pero antes de decidirse por una u otra alternativa es necesario hacer un estudio previo para conocer el caso con detalle y ofrecer la solución que mejor se adapte a cada paciente.

 

Recuperación más rápida, mejores resultados

Una vez que ha transcurrido este tiempo, el paciente se marcha a su casa, donde debe seguir con unos cuidados postoperatorios muy sencillos pautados por el especialista a base de gotas antiinflamatorias y antibióticos, además de una serie de recomendaciones encaminadas a proteger los ojos y hacer que la recuperación del paciente sea más rápida y sin complicaciones (llevar gafas de sol, no hacer movimientos bruscos con la cabeza, estar un par de días sin conducir, evitar bañarse en el mar, en la piscina o en la playa…).

Esta intervención reduce al máximo la agresión quirúrgica al ojo operado, lo que repercute en una recuperación mucho más breve y prácticamente libre de complicaciones, lo que hace que cada vez más personas sean candidatas a pasar por quirófano y que cada vez más pacientes decidan hacerlo para recuperar su calidad de vida.

No hay que olvidar que, según la estadística que reflejan estudios como Mucho por ver, un 88% de la población considera que el de la vista es el más importante de los sentidos. Asimismo, cuando se les pregunta acerca de lo que más echarían de menos en caso de perder visión enumeran, por orden de importancia: la lectura, ver la televisión, conducir, ver a la familia y disfrutar de los colores del día a día.

Esto es, precisamente, lo que relata nuestra especialista en cataratas, la Dra. María Teresa Álvarez, en relación a la intervención de su padre. Según destaca Álvarez, la intervención de cataratas no es solo un instrumento para recuperar la visión, es también una forma de volver a tener calidad de vida, de disfrutar de montones de gestos cotidianos y de “ser una persona nueva”.

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