Ciencia. Compromiso. Visión.

Cuándo y cada cuánto revisar la vista de los niños

vuelta al cole

Una buena visión es fundamental desde el comienzo de la vida. La vista juega un papel fundamental en el desarrollo y aprendizaje del bebé, en el rendimiento escolar, en el desempeño deportivo, en las relaciones con sus compañeros y amigos, en la realización de actividades de ocio… por eso, una de las preguntas recurrentes que se hacen los padres al respecto es cuándo revisar la vista de los niños, cada cuánto hay que repetir las revisiones oftalmológicas y si es necesario que los pequeños sepan leer para que estas revisiones de la vista sean verdaderamente efectivas.

Primera revisión de la vista; cuando es un bebé

La primera revisión oftalmológica suele hacerse en torno a los seis meses de edad en las consultas de Pediatría. La siguiente, si antes no se ha observado ninguna anomalía visual, es conveniente hacerla en torno a los tres años, que es cuando suelen comenzar la etapa escolar. Después de esa edad, lo recomendable es llevar a los niños al oftalmólogo  una vez al año, preferiblemente antes de iniciar el curso.

Esta directriz cobra especial importancia debido, fundamentalmente a la mayor exigencia visual que comportan actualmente las tareas de aprendizaje y ocio de los más pequeños de la casa. Estos pasan horas y horas delante de las pantallas de los videojuegos y dispositivos móviles. Estos hábitos están repercutiendo en una verdadera epidemia de miopía entre los escolares y la población adulta no solo por la exposición a las pantallas, sino porque esta costumbre roba horas a las actividades al aire libre y está demostrado que exponerse a la luz natural es un factor beneficioso para nuestros ojos.

Lógicamente, si durante el año lectivo los padres o los docentes observan algunos de los síntomas anteriormente descritos o si su rendimiento baja sin que sea achacable a un factor pedagógico o emocional no está de más pedir cita con un oftalmólogo pediátrico. No obstante, se calcula que en torno al 30% de los progenitores no revisa la visión de sus hijos con un oftalmólogo. En ocasiones, esta tardanza se debe a la idea, errónea pero bastante arraigada de que una revisión visual no es demasiado relevante hasta que el pequeño aprende a leer. Sin embargo, esto no es así.

Revisión oftalmológica en edad pediátrica

Los  oftalmólogos pediátricos disponen de juguetes, dibujos, fichas de colores, figuras… para detectar problemas de visión en niños muy pequeños y que no es necesario que haya aprendido a leer, como tampoco lo es que sepa explicar perfectamente lo que nota en sus ojos.

La revisión ocular infantil debe incluir en la historia clínica los antecedentes oftalmológicos familiares (problemas de refracción, daltonismo, estrabismo, ojo vago…) y de una exploración completa dilatando la pupila. Esta prueba puede ser algo molesta, pero dura poco y gracias al apoyo de los especialistas y los padres, que acompañan al niño durante toda la revisión se hace mucho más llevadera.

Por eso, la vuelta al cole representa un momento idóneo, aunque lógicamente no es el único. El trastorno en sus horarios antes de la vuelta al cole es mínimo y los beneficios son muchos, ya que una buena visión le facilita el desempeño escolar  y deportivo, además de evitar que lo pase mal por problemas visuales que pueden tener una solución sencilla y rápida. Una revisión de la vista de los niños en esos días previos al inicio del curso escolar o nada más volver  al colegio puede hacer que entren en este curso con mejor pie.

El presidente del Consejo General de Colegios de Ópticos-Optometristas, el doctor Juan Carlos Martínez Moral, recuerda que con motivo del inicio del curso que «los problemas visuales sin corregir pueden traer consigo un estrés general del niño que puede afectar a su rendimiento escolar y deportivo”, una apreciación compartida por los especialistas en salud visual y que hace aconsejable una visita al oftalmólogo de manera regular.

¿Cómo influye la vista en el colegio?

La visión es uno de los sentidos primordiales a la hora de canalizar el aprendizaje infantil. Los escolares necesitan ver bien al profesor, distinguir y leer lo que pone en la pizarra, en los libros y en el ordenador para asimilar conceptos. Además, su visión juega un papel importante en la escritura, en la psicomotricidad fina, en la coordinación ojo-mano y resulta muy valiosa en la asignatura de Educación Física y deportes extraescolares, tanto de equipo como individuales. A través de la vista, los alumnos siguen las indicaciones del educador o entrenador y adquieren habilidades motoras para desenvolverse en el entorno de estas actividades físicas, actuar junto a sus compañeros, percibir el esquema de juego o la estrategia del equipo…

Visión y fracaso escolar

Según Colegio de Ópticos Optometristas de Castilla y León, el 25% de los niños de nuestro país presentan algún problema visual. Estas anomalías de la visión son responsables, a su vez, de un tercio de los casos de fracaso escolar, a tenor de las cifras que vemos en las consultas de oftalmología y también en las de Pediatría, tal y como reflejaba Lucía, mi Pediatra recientemente en su blog.

¿Son suficientes las revisiones oftalmológicas que se llevan a cabo en algunos colegios?

Según los especialistas, en líneas generales estos exámenes pueden dar una pista sobre problemas visuales infantiles muy generales, pero normalmente pasan por alto la gran mayoría de patologías oculares, problemas de refracción y otras alteraciones visuales que pueden ser menos evidentes. Por este motivo, es conveniente llevar a los peques al oftalmólogo y al optometrista para que hagan un rastreo completo de su visión y detecte no solamente los problemas de refracción (miopía, hipermetropía o astigmatismo), sino otros problemas oculares que pueden ser menos evidentes. Ojo vago, estrabismo, miopía… pueden pasar desapercibidos en sus fases incipientes. Si se detectan y corrigen a tiempo evitan que el pequeño lo pase mal en su vida diaria, que transcurre fundamentalmente en el colegio.

Señales de que tu hijo puede tener un problema visual

  • Observa si entrecierra los ojos cuando tiene que mirar a la pizarra o atender a las explicaciones del profesor.
  • No enfoca la mirada en lo que señala el profesor o lo que le indicas que mire. A veces puede ser por distracción sin importancia, pero en muchas ocasiones se debe a que no ve bien lo que se le está explicando.
  • Se queja, sobre todo al finalizar la jornada escolar o después de hacer los deberes, de que le duele la cabeza, de que ve doble o borroso o de que las líneas o las letras se deforman o se mueven.
  • Se acerca mucho al libro para leer o al cuaderno para escribir. Lee o escribe con demasiada lentitud para lo que sería normal a su edad, se salta renglones…
  • Se siente muy cerca de la televisión para verla bien.
  • Evita las tareas e incluso los juegos que implican leer o escribir y procura no participar en deportes y actividades que requieran especial atención, agudeza visual o puntería.
  • Se tapa o guiña un ojo para ver mejor.
  • Tiene fotofobia o le cuesta adaptarse a ver en ambientes oscuros.
  • Frunce el ceño para leer y sigue la línea de lo que va leyendo con el dedo.
  • Se le irritan o le lloran los ojos. Parpadea con demasiada frecuencia.
  • Tropieza con facilidad, tiene muy mala puntería o recibe balonazos o golpes frecuentes en clase de Educación Física o jugando en el recreo por no calcular bien las distancias o no ver bien los objetos y útiles deportivos (pelotas, porterías, aros, canastas, cuerdas de saltar…).

Hemos de partir de la base de que no siempre los niños se van a quejar de ver mal. A veces porque es muy pequeño y otras porque si siempre ha tenido un determinado problema visual, no es consciente de que eso sea un problema.

También te interesa: