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Glaucoma

¿QUÉ ES EL GLAUCOMA?

El glaucoma es un grupo de enfermedades neurodegenerativas caracterizadas por la presencia de una lesión en el nervio óptico.

La causa principal de esta lesión es la presión intraocular elevada, debida a su vez a la ruptura del equilibrio que debe existir entre la producción de humor acuoso (líquido incoloro que tiene por función nutrir la córnea y el cristalino) y su evacuación por parte del ojo. Esta lesión del nervio óptico es irreversible y va causando una pérdida progresiva de la visión, inicialmente de la visión periférica.

Si no es tratado a tiempo, el glaucoma puede desembocar en ceguera. Aunque no es posible recuperar la visión perdida,  sí se puede detener el avance de la enfermedad y la pérdida de visión que conlleva. El glaucoma es una grave enfermedad y es, junto a la degeneración macular asociada a la edad y la retinopatía diabética,  una de las principales causas de ceguera en España. Más de un millón de personas la sufre y cerca del 50% de las mismas lo desconoce, dado que se trata de una enfermedad ocular que no presenta síntomas hasta estadios avanzados. El diagnóstico precoz es por tanto fundamental y la visita anual al oftalmólogo es recomendable en aquellas personas con factores de riesgo o antecedentes familiares.

TIPOS DE GLAUCOMA

Los dos tipos principales de glaucoma, según sea el ángulo de drenaje del ojo que facilita la salida  del humor acuoso son:

  • Glaucoma de ángulo abierto (el humor acuoso llega al ángulo de drenaje). Es el tipo más común, aproximadamente el 90% de los casos. Es de desarrollo lento y no da síntomas. Poco o poco va reduciéndose la visión periférica hasta llegar a la parte central del campo visual.

Dentro de este hay subtipos como  el glaucoma de ángulo abierto primario, glaucoma normotensivo (cuando la presión intraocular no es elevada), glaucoma congénito (de carácter hereditario desde el nacimiento), glaucoma secundario (posterior a enfermedades y traumas oculares) y glaucoma pigmentario (por obstrucción del ángulo de drenaje).

  • Glaucoma de ángulo cerrado (cuando el ángulo de drenaje está bloqueado). Es menos frecuente que el glaucoma de ángulo abierto. Puede ser de desarrollo lento o mostrar síntomas repentinos: fuerte dolor en el ojo, halos alrededor de las luces, ojos rojos, náuseas, vómitos y dolor de cabeza. Hay que ocurrir de urgencias al oftalmólogo.

Dentro del glaucoma de ángulo cerrado hay subtipos como el glaucoma de ángulo cerrado agudo, crónico y neovascular.

SÍNTOMAS DEL GLAUCOMA

Excepto el ataque agudo de glaucoma, que es muy doloroso, el glaucoma crónico no presenta síntomas hasta fases muy avanzadas. Por esa razón se conoce como ´la ceguera silenciosa’.

Este retraso en la aparición de síntomas se debe a dos factores:

– En primer lugar, el daño en el nervio óptico se traduce en una pérdida de visión que afecta inicialmente a las zonas más alejadas del centro de la imagen visual, y no es hasta fases muy tardías en las que llega alcanza el centro de la imagen, produciendo una pérdida detectable por el paciente.

– En segundo lugar, esta progresión es habitualmente muy lenta, lo que dificulta que el paciente note los cambios en su función visual.

Es importante destacar que la pérdida visual inducida por el glaucoma no es reversible, por lo que todos los esfuerzos han de ir dirigidos a la realización de un diagnóstico y tratamiento lo más precoces posible.

CAUSAS Y FACTORES DE RIESGO

Aunque la causa última sigue siendo desconocida, en una gran proporción de los casos existe una elevación de la presión intraocular. En la actualidad se conocen varios factores de riesgo que pueden influir en la aparición de la enfermedad.

  • Presión intraocular elevada: cuanto más elevada sea la presión del ojo, más probable es que se produzca la lesión del nervio a la que llamamos glaucoma, y más rápidamente se produce ésta.
  • Antecedentes familiares de glaucoma: tener padre, madre o hermanos con glaucoma puede multiplicar hasta por diez el riesgo de padecer la enfermedad. Es aconsejable una revisión ocular cuando se tienen familiares próximos con glaucoma.
  • Pacientes de edad avanzada: el glaucoma es mucho más frecuente a partir de los 40 años de edad, y especialmente a partir de los 60 años.
  • Miopía: algunos estudios sugieren que los ojos con miopía tienen nervios ópticos más susceptibles a la lesión que los ojos no miopes.
  • Tratamiento prolongado con corticoides por cualquier vía, a veces incluso en pomadas de aplicación tópica
  • Traumatismos oculares. Los ojos con traumatismos previos pueden desarrollar la enfermedad incluso años después del golpe.

PREVENCIÓN

El glaucoma es una de las principales causas de ceguera a nivel mundial. La lesión, una vez producida, es irreversible.

Al pasar desapercibida en sus fases iniciales sólo puede ser diagnosticada en revisiones oftalmológicas, donde se mida la presión intraocular y se realicen otras pruebas como la perimetría y pruebas de imagen de la cabeza del nervio óptico.

Por ello, desde VISSUM Corporación Oftalmológica se aconseja un control periódico anual de la presión intraocular a personas mayores de 40 años, especialmente a aquellas con antecedentes familiares de glaucoma.

TRATAMIENTO

Aunque el glaucoma sigue siendo una enfermedad severa, en la actualidad existen tratamientos seguros y eficaces para la mayoría de los pacientes. El objetivo de los mismos es reducir la presión intraocular, principal factor de riesgo de glaucoma y único modificable, para enlentecer o, en algunos casos, detener, el avance de la lesión.

Los tratamientos deben ser individualizados según el tipo de glaucoma, el daño presente al momento del inicio, las cifras de presión intraocular, y otros factores de riesgo.

Entre ellos, cabe destacar:

  • Tratamiento farmacológico, en forma de colirios. Suele ser el tratamiento inicial por su efectividad y fácil aplicación.
  • Cirugía: buscando crear una vía alternativa a la natural para la salida del humor acuoso, lo que provoca el descenso de la presión intraocular . Se conoce genéricamente como trabeculectomía, aunque existen múltiples variantes de la misma.
  • Tratamiento láser, que busca crear también una vía alternativa para la eliminación del líquido. Este tratamiento se reserva para algunos tipos de glaucoma.

VISSUM realiza la denominada esclerectomía profunda  no perforante, intervención en la cual se consigue realizar el drenaje de líquido sin penetrar en el interior del globo ocular. Esto consigue disminuir las complicaciones del postoperatorio, acelerar la recuperación del paciente, manteniendo la eficacia de otras técnicas más agresivas.