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Queratocono

queratocono

¿QUÉ ES EL QUERATOCONO?

El queratocono es una enfermedad degenerativa de la córnea caracterizada por el aumento progresivo de su curvatura. La córnea va adoptando poco a poco una forma cónica que produce una pérdida paulatina de la visión. Generalmente va asociada a miopía y astigmatismo. El queratocono es la patología más frecuente de las llamadas distrofias corneales.

Esta enfermedad suele ser hereditaria en un 10% aproximadamente de los casos, y afecta a una de cada dos mil personas en España, generalmente con edades entre veinte y treinta años. Suele iniciarse en la pubertad, progresando hasta la segunda o tercera década de vida, siendo el 73% de los casos diagnosticados antes de los 24 años de edad.

Es muy importante que el queratocono sea diagnosticado correctamente desde el principio, ya que un tratamiento adecuado conseguirá frenar su avance, pero en casos de no ser tratada puede llevar a una ceguera total.  Sin embargo, cada caso puede evolucionar de manera distinta. El queratocono es también la principal causa de trasplantes de córnea entre los jóvenes.

Las personas con queratocono no deben operase de cirugía refractiva para corregir sus defectos de visión, o de hacerlo, debe sólo realizarse tras comprobar su estabilidad.

SÍNTOMAS DEL QUERATOCONO

  • Visión borrosa
  • Cambios frecuentes de la graduación, fundamentalmente del astigmatismo
  • Irritación ocular
  • Mayor sensibilidad a la luz intensa
  • Lagrimeo continuo
  •  Intolerancia a las lentes de contacto

 

CAUSAS Y FACTORES DE RIESGO DEL QUERATOCONO

Se desconocen con precisión sus causas, aunque se estima que el queratocono es hereditario en un 10% de los casos.

  • Enfermedades alérgicas oculares
  • Cirugía refractiva previa en pacientes con córneas no aptas para el láser

 

¿SE PUEDE PREVENIR EL QUERATOCONO?

No es posible hablar de prevención al desconocerse sus causas. No frotarse los ojos puede disminuir el riesgo de progresión de la enfermedad.

 

TRATAMIENTO DEL QUERATOCONO

Los tratamientos actuales permiten tanto detener la enfermedad, como mejorar la visión en la mayoría de los casos.

Tratamientos específicos para frenar la enfermedad:

  • Crosslinking: técnica basada en el endurecimiento corneal mediante la producción de enlaces fuertes entre las fibras de colágeno que la componen. Se aplica riboflavina (vitamina B2) en forma de gotas, que se activan con una radiación ultravioleta. Esta técnica ha mostrado gran eficacia frenando la enfermedad consiguiéndolo en más del 90% de los casos.  La intervención suele durar una hora y se realiza con anestesia local, junto con sedación ligera. Tiene una recuperación ligeramente molesta durante los dos primeros días. Al final de la cirugía se coloca una lente de contacto terapéutica, que se retira al quinto día, en la consulta, y que ayuda en la recuperación y disminuye las molestias.

Tras la intervención  se produce una pérdida de visión transitoria debido a la cicatrización inicial en la córnea. Es normal e indica que el tratamiento está funcionando. Dicha turbidez desaparece aproximadamente al sexto mes tras la cirugía, volviendo a la visión previa, pero con una córnea mucho más robusta y resistente a la deformación.

Sólo aquellos casos de queratoconos que presenten aumento progresivo de su curvatura pueden ser candidatos a esta intervención. No son candidatos aquellos pacientes con queratoconos muy avanzados que presenten cicatrices o un grosor corneal fino (generalmente menor de 400 micras).

Tratamientos para mejorar la visión en pacientes con queratocono:

  • Corrección visual con gafas: para queratoconos leves, se corrige sólo el defecto de visión. Habitualmente suele ser astigmatismo combinado con miopía, aunque en algunos casos se combina con hipermetropía.
  • Lentes de contacto: sólo los casos más leves consiguen buena visión con lentes blandas. El resto precisa la adaptación de lentes rígidas permeables al gas, híbridas o esclerales. Este tipo de lentes no sólo corrigen el defecto sino que corrigen la deformidad de la córnea (mientras se llevan puestas).
  • Implante de anillos intracorneales (intraestromales): intervención quirúrgica por la cual se colocan unos anillos o segmentos semicirculares transparentes de polimetilmetacrilato en la córnea a una profundidad del 75% de su espesor. Con este procedimiento se conseguir corregir de manera permanente la su curvatura irregular,  mejorando la visión de los pacientes. Habitualmente se consigue reducir el número de dioptrías de astigmatismo y/o miopía. Se puede aplicar conjuntamente con otros tratamientos como el crosslinking corneal o el implante de lentes intraoculares fáquicas en la gente joven o pseudofáquicas en pacientes mayores. Gracias a la incorporación del nuevo láser Intralase, la intervención es mucho más segura, fiable y el postoperatorio rápido y cómodo.

Esta intervención suele durar unos 20 minutos. Es una cirugía ambulatoria que se realiza con anestesia local, habitualmente sólo con gotas, el paciente se va a su domicilio tras la intervención. El postoperatorio no es doloroso, sólo se sienten unas pequeñas molestias durante unas horas después de la cirugía. El resultado en cuanto a mejora de la calidad visual es bastante rápido, aunque el aplanamiento de la córnea es progresivo y se extiende durante varios meses tras la cirugía.

El candidato a esta operación es un paciente que no consigue mejorar su visión o no tolera las lentes de contacto. Son malos candidatos aquellos pacientes con cicatrices o córneas muy finas que no tienen grosor suficiente para implantar con seguridad un segmento intraestromal.

  • Trasplante de córnea (queratoplastia), en casos de queratocono avanzado. El trasplante de córnea es una buena herramienta para pacientes en los que el crosslinking o los anillos intracorneales ya no se consideran por estar el queratocono en fases más avanzadas. En estos casos el trasplante de la capa anterior de la córnea (trasplante denominado lamelar anterior profundo) resuelve muchos de estos casos sin la necesidad de realizar un trasplante de córnea completo. Este trasplante parcial tiene menos riesgo de rechazo y una supervivencia mayor que el trasplante penetrante completo.

Referencias:

https://openophthalmologyjournal.com/VOLUME/12/PAGE/289/FULLTEXT/
https://www.foroqueratocono.org/
https://openophthalmologyjournal.com/VOLUME/12/PAGE/289/FULLTEXT/