La importancia de medir la tensión ocular

glaucoma

La tensión intraocular o presión intraocular, debe medirse siempre que se realice una revisión oftalmológica, ya que es el principal factor de riesgo para padecer una enfermedad ocular importante como es el glaucoma.

El paciente no nota ningún síntoma apreciable en su visión cuando tiene una tensión ocular elevada, pero a largo plazo dará lugar a daños irreversibles en el nervio óptico, que pueden conducir a la ceguera.

En nuestra consulta los pacientes siempre nos plantean la misma duda a la hora de medirles la tensión intraocular: ¿Tiene algún tipo de relación con la tensión arterial? La respuesta es no.

La tensión arterial mide la presión que ejerce la sangre en las paredes de las arterias cuando el corazón late (presión sistólica) y cuando el corazón está en reposo (presión diastólica) y no tiene relación con la tensión ocular. La tensión ocular mide el equilibrio de formación y eliminación del humor acuoso (líquido transparente que se encuentra en la cámara anterior del ojo).

Cabe destacar que un paciente con una tensión arterial descompensada puede tener diferentes patologías oculares debido a que en la retina se encuentran multitud de arterias y venas. Es por tanto conveniente que estos pacientes se realicen una exploración retiniana.

Una de las enfermedades oculares asociada directamente con una subida de tensión arterial es la retinopatía hipertensiva, ocasionada por el aumento crónico de la presión sanguínea sobre los vasos retinianos. Puede producir un incremento de la permeabilidad vascular que da lugar a un edema retiniano, y que dependiendo de su localización, puede causar disminución de la visión.  También causa estrechamiento localizado o generalizado de los vasos retinianos con el subsiguiente riesgo de isquemia o falta de riego sanguíneo. Por último, cuanto mayores sean tanto las cifras como la duración de la presión arterial elevada, mayor será el daño ocular.

El caso contrario la tensión ocular baja de manera mantenida puede en algunos casos inducir una mala perfusión sanguínea en el nervio óptico. En ocasiones, puede llegar a ocasionar un daño con aspecto similar al ocasionado por el glaucoma.

Una tensión ocular adecuada se encuentra entre valores de 10 y 20 mmHg (milímetros de mercurio). En el caso de que fueran más elevados, se deben realizar pruebas complementarias para confirmar el diagnóstico ya que la tensión ocular elevada, no siempre ocasiona al glaucoma, sobre todo cuando lleva poco tiempo de evolución o está adecuadamente tratada.

Existe un tipo de glaucoma que muestra sin embargo una tensión ocular normal: Es el glaucoma normotensivo o glaucoma de tensión normal. Estos pacientes tienen valores de tensión ocular dentro de la normalidad estadística, sin embargo presentan daño en el nervio óptico y en el campo visual como consecuencia de la neuropatía óptica progresiva que padecen. Estos casos precisan de un diagnóstico diferencial exhaustivo para descartar tanto elevaciones intermitentes de la tensión ocular, como otras patologías no glaucomatosas del nervio óptico.

Por tanto cada año, sobre todo a partir de los 50 años de edad y en especial si hay antecedentes familiares es necesaria una revisión oftalmológica completa que incluya la medición de la tensión ocular.

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