Motivos para decir “No” a la Oftalmología ‘low cost’

Oftalmología low cost

Sin ánimo de hacer de menos al resto de ellos, la vista es quizá el sentido más apreciado. De hecho, a pesar de que con la cirugía refractiva llevamos corrigiendo la miopía, el astigmatismo y la hipermetropía desde hace ya muchos años con unas tasas de eficacia y seguridad excelentes, y de que la Oftalmología ha alcanzado cotas de sofisticación altísimas, lo cierto es que en torno a las intervenciones y tratamientos relacionados con la visión todavía persisten miedos relacionados con sus efectos secundarios, sus posibles secuelas y sus riesgos. Por eso, resulta paradójico que a veces nos dejemos guiar únicamente por factores como el precio a la hora de buscar un tratamiento para nuestros ojos.

Desde hace algunos años, asistimos a una evidente banalización de los mensajes relacionados con los servicios sanitarios. Promesas y garantías de éxito total antes siquiera de iniciar las terapias; presupuestos cerrados prácticamente sin abrir una historia clínica y haber visto al paciente en consulta, compromiso de devolución del dinero si no se consigue la satisfacción del paciente y otras ofertas comerciales excesivamente agresivas han llevado a muchos usuarios a dejar de lado consideraciones fundamentales a la hora de escoger un servicio sanitario para poner el foco únicamente en el lema de que para acceder a él cuanto más barato, mejor.

No obstante, en Medicina en general y en Oftalmología en particular, es necesario ser más exhaustivo a la hora de buscar prestaciones que no pueden regirse por las mismas pautas que el resto de bienes de consumo ni por las reglas del low cost.

La Oftalmología requiere aprendizaje, destreza, experiencia, habilidad técnica y tecnología muy sofisticada y no todos los centros y especialistas pueden ofrecer este conjunto de requisitos a precios bajos. Asimismo, los expertos han de estar en condiciones de hacer frente a las complicaciones que puedan presentarse y ser capaces de transmitir al paciente toda la información que necesita para resolver las dudas que le puedan surgir antes, durante y después de pasar por quirófano o de realizarse cualquier tratamiento ocular.

Paralelamente a la actividad asistencial, los especialistas en Oftalmología han de llevar a cabo un esfuerzo para seguir actualizándose, formándose, investigando y participando en ensayos clínicos de nivel. Esto requiere, además de mucha energía y pasión personal, medios técnicos y económicos que resultan incompatibles con la prestación de servicios de bajo coste.

Por este motivo, en Vissum siempre hemos buscado contar con especialistas de referencia y expertos en los tratamientos y técnicas quirúrgicas más punteras para solucionar problemas refractivos, así como patologías complejas relacionadas con la córnea y la retina, verdaderos retos de los oftalmólogos de todo el mundo.

En la actualidad, sobre todo gracias a las búsquedas previas que hacen en Internet, los pacientes acuden a las consultas médicas muy bien preparados y sobradamente informados, aunque no siempre de la mejor manera. Por este motivo, los profesionales debemos hacer un gran esfuerzo a la hora de transmitir, además de conocimientos técnicos y científicos, el mensaje de que un gran centro y un equipo médico de primer nivel no puede ni debe entrar en el juego de abaratar precios a toda costa, dado que el principal perjudicado siempre será el paciente.

Consejos para escoger cirugía de la vista

  • En Medicina el riesgo cero y la garantía total de éxito no existen; en Oftalmología tampoco. Si alguien le promete algo así desde el principio, desconfíe.
  • Cuidado con los presupuestos cerrados, la letra pequeña y las promesas previas a la valoración y el diagnóstico del especialista.
  • Pida referencias del especialista o especialistas que le van a tratar y busque información sobre su trayectoria profesional. Valore si forman parte de sociedades o entidades científicas, su asistencia a congresos y citas científicas de valor, si es ponente en alguna de ellas, si tiene actividad asistencial, si participa en investigaciones y ensayos clínicos, si publica en revistas de referencia…
  • Si busca en Internet hágalo en webs de referencia y rastree más allá de las ofertas puramente comerciales.
  • Cada paciente y cada patología de la vista requieren una solución diferente adaptada a sus necesidades clínicas, a sus circunstancias laborales… y a sus expectativas personales respecto a la calidad de la visión. Póngase en guardia frente a los tratamientos estandarizados y a los reclamos comerciales demasiado parecidos a los que vemos en bienes de consumo convencionales. Una cirugía refractiva no es un producto y un paciente no es un cliente.
  • Para valorar la calidad de un centro oftalmológico fíjese en la cantidad de especialidades que atienden y tenga en consideración si dentro de ellas figuran problemas de córnea y retina de alta complejidad, trasplantes, terapias biológicas…
  • Valore si los quirófanos son propios y se encuentran dentro de las mismas instalaciones y si cuentan con la tecnología suficiente para hacer todas las pruebas requeridas para valorar su problema.
  • Asegúrese de que tienen un protocolo para atender urgencias y complicaciones quirúrgicas.
  • Pregunte a su especialista todas las dudas que le surjan y demande referencias bibliográficas si desea consultarlas.
  • Si no lo hace él previamente, demande que le explique posibles riesgos, efectos secundarios, secuelas y complicaciones potenciales… y qué hacer en caso de que éstas se presenten. Un buen oftalmólogo no debe obviar esta cara menos amable de la especialidad.
  • Acuerde con su oftalmólogo la solución más adecuada para su caso y fíjese si la relación que entablan es médico-paciente o se corresponde más con el patrón vendedor-cliente. Cuando se trata de la salud ocular, sin duda es preferible lo primero.

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