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«La cirugía de alta miopía es segura y satisfactoria para el paciente»

cirugía alta miopíaHace unos días el Dr. Francisco Arnalich estuvo en el programa Herrera en COPE para hablar de cirugía de alta miopía, una intervención segura, efectiva y muy agradecida en términos de resultados y satisfacción del paciente sobre la que, no obstante, pesan aún muchos mitos y creencias que no son del todo ciertas.

La cirugía de alta miopía, ya sea con láser o lentes intraoculares, es la solución idónea para los pacientes que ya no se sienten cómodos con las gafas, para los que no pueden llevar lentillas o están cansadas del mantenimiento que exigen las lentes de contacto. Hay que recordar que las lentes correctoras para alta miopía  son bastante pesadas a pesar de los avances en cuestión de materiales, un factor que condiciona la elección de la montura de las gafas en cuanto a forma y tamaño. Además, para que resulten más estéticas, se aplican procedimientos que encarecen el precio de la lente.

Por su parte, no todos los pacientes toleran bien las lentillas, que además exigen unas pautas de mantenimiento, conservación e higiene bastante estrictas para evitar infecciones y problemas visuales. Asimismo, un porcentaje muy elevado de usuarios de lentillas desarrollan intolerancia después de muchos años usándolas, lo que les impulsa a buscar otras soluciones.

Entrevista al Dr. Arnalich sobre cirugía de alta miopía en Herrera en COPE

 

¿Cómo vemos?

El proceso de visión del ser humano es verdaderamente complejo y en él no solo intervienen los ojos. De hecho, hay especialistas que defienden que en realidad vemos con el cerebro, ya que es el órgano que interpreta la información visual que le llega a través de los ojos. Otros prefieren decir que los ojos ven y el cerebro traduce lo que se ha visto.

En cualquier caso, el ojo humano es una estructura muy sofisticada en la que cada zona tiene una función muy específica para que todo el proceso funcione como un reloj. De esta forma, cualquier anomalía o trastorno en alguna de ellas puede repercutir en que no veamos los colores, percibamos los bordes distorsionados, veamos manchas o tengamos problemas para enfocar los objetos.

En líneas generales, el ojo funciona de manera muy similar a una cámara fotográfica réflex (las que usan juegos de lentes, un espejo y visores para plasmar las imágenes que capta el fotógrafo). Así, la luz pasa a través de la córnea (la capa transparente que cubre la parte delantera del globo ocular) y la pupila, que es una abertura en el iris equivalente al diafragma de la cámara que nos sirve como ejemplo.

La luz impacta en el cristalino, una lente transparente que ayuda al enfoque de las imágenes. Esta información llega a la retina, la capa que tapiza la parte posterior del ojo en la que encontramos fotorreceptores que transforman esta luz en señales eléctricas que son conducidas hasta el cerebro para su interpretación a través del nervio óptico, un cable compuesto por millones de fibras nerviosas esenciales para que las señales se transmitan correctamente.

 

¿Qué es la miopía?

En el caso de los pacientes con ojos normales, llamados emétropes, la luz que entra en el ojo a través de la córnea y es enfocada por el cristalino forma imágenes justo encima de la retina, de forma que las imágenes se perciben nítidamente.

Anatomía del ojoLa miopía es un defecto de refracción que ocurre cuando el globo ocular está agrandado o la córnea tiene una forma demasiado curvada. Esto hace que las imágenes se reflejen delante de la retina en lugar de justo sobre ella. La consecuencia es que los miopes no ven bien de lejos. Se corrige usando gafas o lentes de contacto. Cuanto mayor sea el problema de refracción, mayor será la graduación necesaria para que el paciente miope vea bien.

Los especialistas hablan de alta miopía, miopía patológica o de miopía magna cuando la graduación para corregirla es de seis o más dioptrías. En estos casos, los pacientes no ven nítidamente lo que se encuentra a más de un palmo de distancia, calvo que usen gafas o lentes de contacto. Aproximadamente, el 3% de la población española tiene alta miopía.

 

¿Se puede operar la alta miopía?

Sí. Según el caso, se puede recurrir a la cirugía refractiva con láser; si el paciente ronda justo las seis dioptrías y no presenta ningún otro problema visual. Si la graduación es mayor o el especialista valora la existencia de otros factores clínicos puede recomendar la implantación de lentes intraoculares. Esta es la solución más efectiva para pacientes con alta miopía que tienen mucho más de seis dioptrías.

No obstante, el hecho de no ser candidato a cirugía correctora no tiene relación con la graduación de las gafas, sino con otros factores relacionados con el estado general del ojo, la presencia de irregularidades en la superficie corneal, ciertas enfermedades de base…

 

¿Cómo se opera la miopía magna con lentes intraoculares?

El cirujano oftalmológico realiza una pequeña incisión en la superficie del ojo e introduce la lente intraocular plegada. Ya en la cavidad ocular, justo delante del cristalino, se despliega dicha lente y se coloca en la posición adecuada para que el paciente vea correctamente. Para llevar a cabo esta intervención, cuya duración es de entre 10 y 15 minutos aproximadamente, únicamente se usa anestesia local en gotas y una sedación suave para que el paciente esté tranquilo y quieto durante la intervención. “Se trata de una cirugía mínimamente invasiva, muy efectiva y que deja al paciente muy satisfecho”, resume el Dr. Arnalich.

 

¿Cómo es el posoperatorio y la recuperación de la operación por alta miopía?

Transcurridos 30 o 40 minutos de la intervención, el especialista revisa el resultado y si está todo bien el paciente puede marcharse a su casa.

Después de la cirugía refractiva de la miopía es normal que paciente sufra algunos problemas visuales como deslumbramientos, fotosensibilidad o sensación de arenilla o cuerpo extraño en el interior del ojo. Esto es debido fundamentalmente a la dilatación de la pupila, pero no es grave. Para aliviar estas molestias se suele recomendar permanecer con los ojos cerrados el mayor tiempo posible y hacer una vida tranquila (sin hacer esfuerzos, cargar peso…) durante las primeras veinticuatro horas.

La intervención con lentes intraoculares es, por regla general, menos molesta y la recuperación es más rápida. La visión normal en estos casos retorna en apenas 24 horas y el paciente vuelve a sus ocupaciones cotidianas prácticamente al día siguiente de la intervención. Durante unos días debe evitar frotarse los ojos, hacer movimientos bruscos con la cabeza o practicar ejercicio intenso. Eso sí, hay que tener en cuenta que no se intervienen los dos ojos a la vez, sino con un intervalo de una semana aproximadamente.

En cualquier caso, los pacientes “se quedan muy sorprendidos de la calidad de visión que tienen, porque los resultados visuales son mejores que con gafas o lentillas”, explicaba el especialista de Vissum en el programa de radio.

 

Miedos y riesgos en torno a la cirugía de alta miopía

Muchos pacientes creen que por el hecho de ser altos miopes no pueden someterse a intervenciones ni procesos que toquen el ojo, ya que consideran que es un órgano ya debilitado y que la intervención resulta demasiado agresiva. No es así. Se trata de una operación rápida, relativamente sencilla y muy segura. Los resultados se ven de forma prácticamente inmediata y mejoran notablemente la calidad de vida de los pacientes.

Por otro lado, el Dr. Arnalich tranquilizaba a quienes tienen miedo al quirófano, a la sangre o a las agujas: “En la cirugía oftalmológica en general, y en la refractiva en particular, estamos en quirófano muy poco tiempo y no empleamos ni agujas ni hay sangre”.

 

Antes de operarse de miopía

La cirugía refractiva, tanto si se hace con láser como si se recurre a las lentes intraoculares, es eficaz y muy segura para el paciente. No obstante, desde Vissum siempre hemos hecho hincapié en la necesidad de que los pacientes investiguen, pregunten y busquen un centro altamente especializado, con profesionales experimentados. En este sentido, recurrir a la cirugía oftalmológica low cost puede costar caro.

Por otro lado, el paciente debe saber que antes de pasar por quirófano debe recibir información clara y detallada no solo acerca de las particularidades de la técnica quirúrgica más adecuada para su caso. Además, debe ser plenamente consciente de que el ojo miope operado sigue siendo miope y que, por tanto, los riesgos asociados a la alta miopía siguen estando ahí, de forma que el paciente tendrá que seguir revisando estos factores aunque ya no lleve gafas o lentillas. Por ejemplo, la alta miopía implica mayor riesgo de desprendimiento de retina, un peligro que no desaparece después de la cirugía refractiva.

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