Protege tus ojos en la nieve y en la montaña

Petr Kratochvil / publicdomainpictures

 

Las principales dolencias oculares que padecen más del 20% de las personas que practican deportes al aire libre en los meses de invierno son conjuntivitis, queratitis, cataratas y lesiones retinianas. Esto es debido a la práctica de actividades en alta montaña, como el esquí, el snowboard o la escalada. Y es que las condiciones meteorológicas propias de los meses de frío aumentan los riesgos de padecer patologías de la vista, en el caso de que no se adopten las medidas preventivas adecuadas.

Nieve, ventisca, reverberación de la luz o los peligrosos rayos ultravioletas son los principales enemigos de nuestros ojos durante el invierno. Los especialistas de VISSUM insisten en que la prevención es la mejor medida para evitar la aparición de estas molestas dolencias de la vista. Y es que en la mayoría de los casos se pueden evitar.

Es necesario adecuar las medidas protectoras al entorno en el que se practican los diferentes deportes de invierno. Así, en lugares en los que abunde la nieve deben utilizarse gafas homologadas con un porcentaje de 100% de filtro ultravioleta por la reverberación de la luz. En el caso de condiciones climatológicas adversas en las que el protagonista sea el viento, deberán utilizarse las denominadas gafas de ventisca que forman una cámara hermética que impide que el viento y los cristales de hielo lleguen a la córnea.

Desde VISSUM se recomienda aplicar las medidas preventivas adecuadas en cada una de las situaciones. Los daños oculares sufridos por la práctica de deportes de invierno se deben sobre todo a la escasa protección ante los rayos ultravioletas, que en zonas de alta montaña son más peligrosos, ya que sabemos que el índice de radiación ultravioleta aumenta un 10% por cada 1000 metros de altura, y se incrementa la reverberación atmosférica y las partículas en suspensión, como cristales de hielo.

Recomendaciones útiles de VISSUM

– Utilice gafas de sol homologadas, que acrediten en su etiqueta el porcentaje de filtro ultravioleta, que en estas circunstancias debe ser del 100%.
-Es importante tener en cuenta que las gafas convencionales, incluso las graduadas filtran un 90-95% de la radiación ultravioleta.
-Las gafas oscuras, a pesar de protegernos de las molestias que puede provocar el exceso de luz, pueden resultar insuficientes para evitar la aparición de los problemas derivados del efecto de la radiación ultravioleta sobre nuestros ojos.
-La reverberación de la luz provoca un efecto multiplicador de las radiaciones ultravioletas. En situaciones en los que abunde la nieve es conveniente utilizar gafas de montura convencional con cristales dotados de filtro para rayos ultravioletas.
-En zonas caracterizadas por el viento , la niebla y el frío es habitual que los microcristales de hielo y nieve que se producen sean proyectados contra la cornea ocasionando un gran lagrimeo. Para evitar que estas partículas choquen con nuestra cornea debemos proteger nuestros ojos con gafas de ventisca que forman una cámara hermética. En estas condiciones las gafas convencionales no son suficientes.
-Es importante que las gafas posean un baño adecuado de sustancias antivaho, pues en estas condiciones lo importante es obtener un buena visión.

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