Protege tus ojos en verano

Los especialistas de VISSUM Corporación Oftalmológica advierten de los riesgos que conlleva una exposición excesiva al sol, ya que puede dar lugar a enfermedades oculares como pinguéculas o pterigion (carnosidades que aparecen en la conjuntiva), e incluso acelerar el desarrollo de cataratas y favorecer la aparición de degeneración macular asociada a la edad.

Está demostrado que el sol favorece el desarrollo de cataratas. Tanto es así, que en muchos países de África, en los que el sol es muy intenso y no existe una protección adecuada a través de gafas de sol, las cataratas pueden producirse a los 30 o 40 años, mientras que en el mundo occidental la aparición no suele darse hasta los 60 o 70 años.

El sol, además, hace que aumente el estrés metabólico y oxidativo de la retina, pudiendo favorecer la aparición de patologías como la degeneración macular asociada a la edad (DMAE). Ambas patologías son causa de un importante porcentaje de las consultas al oftalmólogo.

En verano los rayos del sol son más verticales y más frecuentes las actividades desarrolladas en el mar y las piscinas. La conjunción de ambos factores sin duda aumenta las posibilidades de padecer un problema ocular si no se usa protección con gafas adecuadas. En la playa el efecto de la luz solar se magnifica mucho debido al efecto “espejo” del agua, además a esto se le suele unir el viento que es también un agente irritativo importante.

Por eso, además de los efectos perjudiciales a largo plazo, es frecuente que se produzcan muchas queratoconjutivits actínicas, esto es, la irritación-inflamación de estructuras oculares como la córnea y la conjuntiva. Suelen cursar con ojo rojo, escozor, sensación de arenilla y fotofobia. Esta situación también se da con frecuencia en las personas que no usan gafas adecuadas para esquiar, ya que la nieve también actúa como reflector de la luz solar. Al igual que ocurre con los problemas que afectan a la piel, las horas más peligrosas son las del mediodía, aproximadamente de las 12 a las 16 horas.

Sin embargo, en el caso de los ojos, la utilización de unas gafas con unas lentes de alta calidad nos puede dar la tranquilidad de que nuestros ojos permanecen protegidos.

El Dr. Roberto Fernández Buenaga, especialista de Vissum, recomienda la utilización de gafas de sol homologadas, que se deben adquirir siempre en un establecimiento adecuado, preferiblemente en las ópticas, donde se asesora sobre el modelo que mejor se adapta a las necesidades de cada persona. Las gafas deben llevar la marca CE (Conformidad Europea), indicativa de que cumplen los mínimos requisitos de calidad.

En el caso concreto de los niños, al presentar una transparencia máxima de los medios intraoculares, la cantidad de luz que llega a la retina es mucho mayor, por lo tanto, es totalmente aconsejable que usen gafas de sol desde bien pequeños. Esto es aún si cabe más importante en los niños con ojos claros, ya que su iris tiene menos pigmento y por tanto menos capacidad para bloquear la luz.

Debemos intentar evitar adquirir gafas de sol no homologadas, ya que puede incluso ser más peligroso llevar unas gafas inadecuadas que no llevar nada. Hay varias razones, la más importante es que este tipo de gafas no filtran adecuadamente la radiación ultravioleta ni la infrarroja. Además, al tener lentes oscuras, se va a producir una cierta dilatación pupilar por lo que va a entrar en el ojo más cantidad de luz que si no llevásemos gafas. Las lentes de mala calidad tienen también muchas aberraciones, lo que se traducirá en incomodidad, sensación de mareo, dolores de cabeza e incluso visión doble, advierte el Dr. Fernández Buenaga.

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