“El cirujano oculoplástico es quien debe hacer la blefaroplastia”

Al hablar de cirugía de párpados, normalmente se piensa en lograr un mejor aspecto físico a base de rejuvenecer la mirada, eliminar bolsas, ojeras, arrugas… dado que la zona ocular es una de las que más se relaciona con eso que llamamos “tener buena cara”.

No obstante, cuando se piensa en una blefaroplastia, que así es como se llama la cirugía de párpados, no se suele reparar en cuestiones de índole médica relativas a esta zona del ojo, lo que constituye un error de base que ocasiona no pocos problemas, dado que las intervenciones que se llevan a cabo en la zona periocular deberían abordarse teniendo en cuenta la apariencia, pero fundamentalmente la función que tienen los párpados en el mecanismo de la visión y en el papel que juegan a la hora de cuidar el ojo.

De todo ello conversaba hace unos días la doctora Alejandra Amesty con la periodista Pilar Cisneros, en La Tarde de Cope.

 

Cirugía de párpados, mucho más que estética

Los párpados juegan un papel fundamental en la protección del ojo  y su actividad correcta ha de mantenerse toda la vida. De esta forma, el párpado tiene que estar bien desde un punto de vista estético, pero además ha de funcionar bien, por lo que muchas veces las operaciones que llevan a cabo los especialistas están encaminadas a corregir malformaciones o malposiciones palpebrales que pueden estar interfiriendo en su funcionalidad, algo que repercute directamente en la visión del paciente.

La blefaroplastia es una cirugía que cada día se demanda más. “Básicamente consiste en eliminar el exceso de piel y de grasa que puede acumularse tanto en la zona superior como en la inferior de los ojos”, resume la Dra. Amesty quien insiste en que “los oftalmólogos que llevamos a cabo esta intervención buscamos mejorar a nivel estético, pero también a nivel visual haciendo que nuestros pacientes vean mejor al despejar su campo de visión que puede estar reducido, por ejemplo, por la caída de párpados”.

En este sentido, cabe recordar que aunque la caída de los párpados puede parecer un problema meramente estético, lo cierto es que buena parte de los candidatos a la blefaroplastia lo son porque este problema, denominado ptosis palpebral, llega a mermar considerablemente el campo visual y altera el funcionamiento de la capa lagrimal. Asimismo, estos especialistas también eliminan o redistribuyen las acumulaciones de grasa que sobresale por debajo de los ojos formando las antiestéticas bolsas.

 

Recurrir a un especialista en cirugía oculoplástica

Desde hace algunos años, hay un debate muy controvertido acerca de quién es el especialista más adecuado para llevar a cabo la cirugía de párpados. “Creo que el oftalmólogo especializado en cirugía plástica ocular es el más indicado para hacerlo porque un oftalmólogo está dedicado a cuidar de la el ojo de forma global; en cambio un cirujano plástico no está específicamente a cargo de esta faceta”, explicaba la directora médico de Vissum Alicante.

Por otro lado, y a pesar de que la blefaroplastia bien hecha y bien indicada es una de las cirugías más agradecidas, más seguras y que más satisfacción causa en los pacientes, lo cierto es que no hay que olvidar que se trata de una intervención quirúrgica y que, como tal, no está exenta de riesgos, riesgos que se derivan fundamentalmente de la frivolización a la hora de optar a un servicio médico, de no seleccionar correctamente a los pacientes candidatos a esta cirugía de párpados y de no informar honestamente sobre la finalidad del procedimiento para que el paciente pueda tener unas expectativas realistas de lo que se puede lograr con él.

En este sentido, la Dra. Amesty aclaraba que no todo el mundo puede someterse a esta intervención quirúrgica. “Existe una serie de indicaciones y características anatómicas y clínicas que el especialista debe conocer para seleccionar correctamente a las personas que previsiblemente van a obtener mejores resultados”.

 

Candidatos a la blefaroplastia

Así, a priori, los pacientes deben tener al menos 18 años, un buen estado de salud general, no sufrir síndrome de ojo seco o glaucoma y presentar una anatomía orbitaria adecuada para que el resultado de la blefaroplastia sea óptimo.

Por otro lado, la cirugía de párpados elimina el exceso de piel y grasa de los párpados superiores y de la zona inferior del ojo, pero no es la opción para acabar con las patas de gallo, las ojeras oscuras ni las arrugas de alrededor de los ojos.

Por este motivo, hay que poner especial empeño en buscar un especialista que nos informe adecuada y exhaustivamente de todos estos aspectos y que respete, por encima de todo, la función del conjunto del ojo para evitar riesgos como cicatrices demasiado visibles, dificultad para cerrar los ojos por eliminar demasiada piel, sequedad ocular por dificultades en el parpadeo, lesiones musculares en la zona periorbital…

 

Cómo se lleva a cabo la cirugía de párpados

La blefaroplastia puede hacerse en el párpado superior, en el inferior o en ambos. En el primer caso, se retira el exceso de piel del párpado caído para conseguir una mirada más alegre y juvenil, pero también para restablecer el campo visual del paciente. Se accede a través del pliegue palpebral superior para que la cicatriz quede invisible.

Por su parte la blefaroplastia inferior puede abordarse a través del pliegue palpebral inferior o de la zona conjuntival, según el criterio del especialista en cirugía plástica ocular. Su finalidad fundamental es retirar o redistribuir la grasa acumulada para eliminar las bolsas que sobresalen en la zona de la ojera.

Se trata de una técnica sencilla, pero que requiere minuciosidad para no perjudicar las delicadas estructuras oculares circundantes ni dañar la musculatura periorbital encargada del parpadeo o del movimiento de los ojos.

Se lleva a cabo con anestesia local y no requiere ingreso, de forma que el paciente se marcha a su casa a las pocas horas de la intervención. El mismo cirujano será el encargado de retirar los puntos transcurridos unos siete días, si es que los necesita, que no siempre es así. Aunque la mejoría es evidente inmediatamente después de la cirugía, los resultados definitivos y la recuperación completa se demora en torno a dos semanas aproximadamente.

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