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Tratamiento y cirugía de glaucoma

El glaucoma en sus primeros estadios suele tratarse con gotas -colirios- que buscan bajan la presión intraocular (equilibrio entre la producción de humor acuoso y su evacuación natural) a niveles normales. Cuando los tratamientos con fármacos no funcionan se aplican técnicas láser, o se realizan intervenciones quirúrgicas para mejorar el drenaje del humor acuoso o para limitar su producción.

La cirugía del glaucoma no puede recuperar la visión perdida,  ya que la lesión en el nervio óptico es irreparable.  Es fundamental un control periódico de la presión intraocular a personas mayores de 40 años, especialmente a aquellas con antecedentes familiares de esta enfermedad.

En Vissum aplicamos los últimos tratamientos para glaucoma, tanto farmacológicos como técnicas quirúrgicas mínimamente invasivas para controlar eficazmente su avance.

 

¿Cuáles son los tratamientos para el glaucoma?

glaucoma

El glaucoma se considera una enfermedad debida a múltiples factores, siendo el único tratable la presión intraocular: en la actualidad todos los tratamientos van dirigidos a reducir la presión intraocular y detener así el avance de la lesión en el nervio óptico.

En estadios iniciales de la enfermedad el tratamiento es farmacológico, en forma de colirios, de gran efectividad y fáciles de aplicar. Posteriormente pueden aplicarse técnicas láser (iridotomía, trabeculoplastia, ciclofotocoagulación) y técnicas quirúrgicas  (técnicas mínimamente invasivas MIGS, esclerectomía profunda no perforante, trabeculectomía, o válvulas de drenaje), que buscan vías de salida alternativas al humor acuoso, o limitar su producción.

Las técnicas láser a menudo se aplican en consulta y la recuperación suele ser más rápida y con menores molestias.

 

glacuoma

¿Cómo es la cirugía de glaucoma?

En cirugía del glaucoma se emplean tanto técnicas dirigidas a disminuir la cantidad de líquido producido por el globo ocular,  como técnicas destinadas a aumentar su flujo de salida. Estas últimas son las más practicadas, y se conocen como cirugías filtrantes: con ellas se favorece la salida de líquido del ojo mediante la creación de un orificio con menor resistencia que las vías naturales dañadas por la enfermedad.

 

  • Técnicas mínimamente invasivas (MIGS): Son técnicas que permiten un abordaje quirúrgico temprano. Permiten prescindir de los fármacos y tienen pocas complicaciones. Se suelen insertar dispositivos de drenaje muy pequeños que respetan la conjuntiva. Indicaciones: glaucoma de ángulo abierto. A menudo se combina con cirugía de cataratas. Se produce una menor inflamación ocular que con el resto de cirugías filtrantes. La recuperación es también más rápida, de unas 2-3 semanas.
  • La ESCLERECTOMÍA PROFUNDA NO PERFORANTE: es una variante más segura – menos invasiva- que la tradicional trabeculectomía, que minimiza los riesgos para el paciente. Es la esclerectomía el cirujano realiza una incisión en la esclera accediendo al canal de drenaje defectuoso, y eliminando la zona de mayor resistencia.  Es una técnica más compleja de realizar que la anterior, y que solo unos pocos equipos especializados realizan en España. Dura unos 45 minutos en quirófano y se realiza con anestesia local y sedación. Indicaciones: glaucoma de ángulo abierto cuando no han funcionado los tratamientos con fármacos. El paciente tendrá también durante unas semanas la visión borrosa.
  • La TRABECULECTOMÍA: es la técnica más empleada en el mundo en la actualidad. El cirujano realiza un orificio de espesor completo, que comunica la cámara anterior del ojo y el espacio subconjuntival, haciendo un bypass en el canal de drenaje defectuoso, y creando una ampolla de filtración que queda bajo la piel del párpado. Indicaciones: glaucomas de ángulo abierto o ángulo cerrado, cuando no han funcionado fármacos ni otras técnicas quirúrgicas menos invasivas. Esta intervención dura unos 45 minutos en quirófano y se realiza con anestesia local y sedación. Es muy eficaz, además, usada con suturas ajustables reduce en gran medida los riesgos asociados tradicionalmente a ella, como la bajada en exceso de tensión ocular, hemorragias, infecciones y desprendimiento de coroides. La recuperación en lenta, y requiere de seguimiento intenso durante seis semanas. Durante ese tiempo la visión es borrosa.
  • VÁLVULAS Y DISPOSITIVOS DE DRENAJE: Son intervenciones por las que se insertan un pequeño tuvo que conecta el espacio intraocular con un cuerpo de drenaje que se coloca bajo la conjuntiva. Se realiza en quirófano, con anestesia local y sedación, y dura 45 minutos. Indicaciones: todo tipo de glaucoma. Suele ser un procedimiento secundario tras las cirugías filtrantes, pero se usa como primera técnica quirúrgica en pacientes con glaucomas secundarios a retinopatía diabética, y a desprendimientos de retina.

También existen técnicas láser, alternativas a estas cirugías, que pueden ir tanto destinadas a mejorar el flujo de salida del humor acuoso como a limitar su producción.   Las técnicas láser a menudo se aplican en consulta y la recuperación suele ser más rápida y con menores molestias.

  • IRIDOTOMÍA: se realiza en quirófano con un láser Yag, que abre un pequeño orificio en el iris para igualar las presiones entre la cámara anterior y la posterior del ojo, y evitar bloqueo y ataque agudo de glaucoma en ojos predispuestos. Indicaciones: ojos con canales de drenaje estrechos y riesgo de bloqueo pupilar. Es indoloro.
  • TRABECULOPLASTIA: aplicando láser Pascal sobre la zona de drenaje del ojo para aumentar el flujo de salida del humor acuoso. Indicación: para pacientes con glaucoma de ángulo abierto que no toleran medicación con colirio, y que descartan operación quirúrgica. Es un procedimiento muy seguro, que solo conlleva leves molesticas, como picores e inflamación intraocular. Dura unos 15 minutos y se realiza en consulta. Es indoloro.
  • La CICLOFOTOCOAGULACIÓN: se aplica un láser diodo para limitar la producción de humor acuoso (cuerpo ciliar). Indicación: pacientes que no responden a otros tratamientos, tanto glaucoma de ángulo abierto como cerrado. Se realiza en quirófano, en una breve intervención de 10 minutos con anestesia local. No conlleva incisiones ni suturas. Durante varias semanas posteriores se tiene visión borrosa.