UVEÍTIS: una enfermedad de jóvenes con buen pronóstico si se trata por un experto

uveitis

Las uveítis son inflamaciones de la úvea, capa vascular situada debajo de la esclerótica, y que consta de iris (lo que da el color a nuestros ojos), cuerpo ciliar (que produce el humor acuoso, líquido que mantiene la presión del ojo) y la coroides (la que nutre a nuestra retina). Por esto podemos tener uveítis anteriores, cuando lo que se inflama es el iris, intermedias, o posteriores.

¿Sabías que las uveítis aparecen más frecuentemente en pacientes entre 20-50 años?

La uveítis es una enfermedad poco frecuente, afectando al 0,1% de la población, que se da sobre todo en pacientes relativamente jóvenes, en torno a los cuarenta años. Al ser muchas veces un proceso crónico en el tiempo, tiene una gran repercusión en la vida laboral de pacientes que tienen que acudir a la consulta frecuentemente para el seguimiento de su enfermedad. Es una enfermedad de complejo manejo, que sin tratamiento adecuado da lugar a una importante pérdida de visión, y puede conducir a la ceguera.

Lo más importante es una correcta orientación diagnóstica por parte de un oftalmólogo especializado. Así se evitan tanto exploraciones innecesarias como tratamientos no adecuados.  Las causas que producen la uveítis son fundamentalmente de tres tipos: infecciones, autoinmunes, neoplásicas (crecimiento anormal de tejidos). Determinar la causa exacta exige un estudio individualizado de gran complejidad, pero es clave para un correcto tratamiento.

En este momento disponemos de múltiples medicamentos para el tratamiento de la enfermedad y con un buen seguimiento se logra un buen control de la enfermedad (se busca hacer desaparecer la inflamación) y una disminución del riesgo de secuelas, como pueden ser el glaucoma, la catarata, el edema macular, las lesiones retinianas o las alteraciones corneales, que dan lugar a una importante pérdida de visión.

El tratamiento de las uveítis requiere el uso de medicación sistémica potente (anti-inflamatorios, esteroides, inmunomoduladores y antimetabolitos) de difícil manejo, por lo que es recomendable que el oftalmólogo sea experto en esta patología. Como la base de la mayoría de las uveítis es la autoinmunidad, se utilizan medicamentos moduladores de esta inmunidad, empezando con los corticoides (en gotas o sistémicos), antiinflamatorios no esteroideos, inmunomoduladores y en algunos casos fármacos antineoplásicos.

Las uveítis tienden a reaparecer, por lo que debemos considerarlas una enfermedad crónica con intervalos de tiempo en los que no aparecen síntomas. Es clave que el paciente sea consciente de la importancia de un buen seguimiento tanto a nivel de consultas, como en el tratamiento.

Recordemos siempre la uveítis con buen control y seguimiento por un especialista tiene buen pronóstico.

Dra. Esther Ciancas

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