El sistema visual de un recién nacido se encuentra en constante desarrollo durante los primeros años de vida, en los que pasará de ver imágenes borrosas a percibirlas de una forma más nítida. La detección precoz de problemas oculares durante la infancia es esencial para garantizar un correcto tratamiento y evitar consecuencias irreparables en el futuro. ¿Cómo detectar que un niño no ve bien?

  • Cuando lee, se acerca o aleja excesivamente al papel.
  • Aparta la vista del papel con frecuencia.
  • Cierra los párpados para mirar.
  • Se frota continuamente los ojos.
  • Tuerce la cabeza a ambos lados con frecuencia al leer.
  • Tiene los ojos llorosos.
  • Padece frecuentemente dolores de cabeza.
  • Se le enrojecen los ojos.
  • El sol le causa molestias o le cuesta adaptarse a la oscuridad.

En cualquiera de estos casos es recomendable la visita al oftalmólogo para prevenir defectos visuales.