La cirugía refractiva es un tipo de cirugía rápido, con anestesia local que se aplica en forma de gotas, y que no dura más de 15 minutos por ojo. El láser se aplica en cada ojo por un tiempo muy reducido, de segundos, dependiendo del defecto a corregir. Tras un reposo de unas dos horas, la persona puede ya dejar la clínica.