Lo que se hace con la intervención del estrabismo es reposicionar los ojos según una situación previa, pero eso no evita que, posteriormente, se pueda producir algún cambio, fruto de la evolución de la propia naturaleza, que genere una situación estéticamente incorrecta. Eso conllevará la necesidad de una nueva valoración del paciente y de su reintervención, para buscar de nuevo el alineamiento de la mirada.