Cuando sucede un desprendimiento de retina vemos un velo o cortina negra que cubre de forma repentina parte del campo visual. Pero hay signos previos a los que debemos prestar atención:  destellos de luz o fogonazos que se ven con los ojos abiertos en la oscuridad y manchas negras que flotan en el campo visual y que se mueven en la dirección en la que se dirige la mirada.  Si percibimos estos signos debemos ir de urgencias al oftalmólogo. Es importante destacar que el desprendimiento de retina como tal no causa dolor.